¿Qué hacer con familiares tóxicos?

¿Qué hacer con familiares tóxicos?

18 Enero 2021

¿Conviene alejarnos de estas personas o aguantar dado que se trata de familiares?

Franco Lotito C. >
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De acuerdo con la psicóloga española Raquel Aldana, las personas tóxicas muestran patrones de comportamiento que son típicos y característicos de los individuos egocéntricos, como es el caso de aquellos individuos que son poco empáticos en relación a lo que sienten o piensan los demás, siendo sujetos que se presentan como las “pobres víctimas” de una relación, sea ésta de tipo familiar o de amistad. Son personas frías, calculadoras, distantes, mentirosas, manipuladoras que inundan el ambiente –o la relación interpersonal– con emociones negativas y destructivas, intentando proyectar su propio rencor, odio, frustración o resentimiento en los demás, ya sea de manera abierta o encubierta.

De ahí la gran importancia que tiene el hecho de verificar –y detectar– quién es la persona que tenemos frente a nosotros, y si es que es necesario alejarse lo antes posible de este tipo de sujetos, por cuanto, son individuos que nos hacen sentir mal y cuya compañía –o relación– puede llegar a influir –más de lo que nosotros suponemos o queremos creer– en nuestra salud y bienestar, provocando desconcierto, ansiedad, agotamiento, dolores de cabeza, depresión, trastornos del ánimo, trastornos del sueño y muchas otras dolencias que pueden terminar, incluso, en ideaciones suicidas.

En ocasiones, lo mejor que una persona puede hacer para no empeorar las cosas, es mantener una distancia saludable o, simplemente, alejarse del sujeto tóxico, sin que importe mucho de quién se trate, ya que el más perjudicado será siempre aquél que busca el “abuenamiento” a través del diálogo y del acercarse al otro. El grave problema, es que con este tipo de personas el diálogo, simplemente, no existe, ya que son individuos incapaces de escuchar o de respetar y prestar atención al otro, corriéndose el riesgo que el sujeto tóxico tergiverse las cosas a su gusto y transforme el diálogo en un eterno monólogo imposible de romper y que está lleno de quejas, recriminaciones y acusaciones, a menos que uno esté dispuesto a enfrentar al sujeto tóxico y, en palabras coloquiales, “pararle el carro” de una vez por todas, poniéndose firme y elevando el tono de voz, si fuera necesario.

Las personas deben saber que no es la “sangre” lo que te hace o te convierte en familia, sino que es el respeto, la confianza, el cariño, el amor, el compromiso con el otro, lo que crea y le da forma al vínculo familiar. Por lo tanto, la recomendación es una sola: si no existe lo anterior, entonces no hay que tener miedo a cortar las relaciones familiares, cuyo veneno te puede terminar enfermando, e incluso, matando.