Representación política, la legitimidad pendiente

Representación política, la legitimidad pendiente

25 Mayo 2021
Se rompió el paradigma de la Democracia Electoral; los partidos en el suelo y la legitimidad de los políticos con visos de falsedad. La Convención Constitucional, con mayoría de independientes y sin opción de veto, será el mejor escenario para deliberar.
Roberto Bravo >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano
Participación Ciudadana, Regiones, Nueva Constitución. Foto: Agencia Uno/Huawei

La diferencia con elecciones anteriores, es que los resultados son difícil interpretar a conveniencia. Lo que sigue siendo un lugar común, son las respuestas vagas y sin análisis serio, basado en datos y evidencia; nos confiamos, no toda nuestra gente fue a votar, no supimos leer la realidad, etc. Los tecnócratas de la política, del marketing e ingeniería electoral, no aciertan; será que su propósito es confundir. 

Un mediático académico justificaba las desoladas primarias de noviembre pasado, desde la mercantilización, correlacionando oferta de candidatos con participación; los consumidores tenían para elegir pocas manzanas, rojas y verdes. Ahora ocurre lo inverso, demasiados candidatos y la participación sigue a la baja. Es vulgar reducir la política a oferta y demanda; los estudiantes de ese profesor, deberían requerir análisis más elaborados, así mejoraría su desempeño en la TV.

Algunas máximas a revisar: da lo mismo cuántos y por quién voten, lo que importa es mantener poder y privilegios; incumbente en ejercicio, al no haber evaluación y si mucha obsecuencia, es difícil remover, Santiago y Maipú reflejan lo contrario; las listas no rinden con llaneros solitarios y estériles comparsas, todos en la papela aportan o restan; el voto voluntario tendrá que replantearse, el ciudadano tiene tanto valor como el contribuyente; el financiamiento privado cada vez determina menos, como las trayectorias si importan, Parot, Cortázar, Aylwin, reflejo de aquello. 

La Convención Constitucional enfrentará su cometido, no desde una hoja en blanco, la historia no se borra. Lo que esperamos es voluntad de cambio constitucional, expresado en el plebiscito por el 80% de quienes votamos. En política, la representación de mayorías no puede estar amagada por el veto de minorías, tampoco desconocer el valor del adversario, como el dialogo no puede estar carente de análisis y evaluación. Están ahí por mandato y deben responder a las expectativas del encargo recibió. 

Que la convención sea diversa en ideas, experiencias y formaciones, es muy saludable. No obstante, lo relevante es que todos son ciudadanos mandatados, lo que le dará respaldo al trabajo constituyente, que esperamos refrendar en el plebiscito de salida. 

Respecto de la paridad de género, esperable sería que la corrección al sistema vinera con otra fórmula, no con los resultados de las urnas, para evitar que candidatos con muy pocos votos dejen fuera a quienes, teniendo una consistente votación, deban ceder su cupo. Al igual que en diputados -florcita mediante-, tenemos constituyentes con un 1% de votación; están ahí por los votos del compañero(a) de lista.

La representación es en definitiva la que da legitimidad a la autoridad electa; se da como sigue en la Región de Aysén: En la elección de Gobernador, la ganadora se impone con un 48,7% de los votos y un 18,5% de representación del padrón regional. Para el municipio de Coyhaique, el ganador obtiene un 40,67% y un peso en el padrón comunal de un 14,3%; en la elección de concejales, ninguno sobrepaso los mil votos. Aritmética básica, de cada diez ayseninos registrados en el padrón electoral, sólo dos están representados; ahí está el problema del cual hay que hacerse cargo. 

El desafío, con humildad, darle contenido a la acción política. Al no haber ideario, con hacerlo desde el sentido común, buenas prácticas y compromiso, por ahora, alcanza. 

Es insoslayable conversar respecto de representación y legitimidad; como hacerlo de futuro, no es arrasar con todo. Necesitamos cambiar muchas cosas, que duda cabe.