Identidades en Resistencia: Los relatos olvidados a 47 años del golpe militar

Identidades en Resistencia: Los relatos olvidados a 47 años del golpe militar

22 Septiembre 2020

Hay cosas que nunca dejarán de doler.

Miguel Angel Ma... >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

Este 11 de septiembre se cumplieron 47 años del Golpe de Estado en nuestro país; el inicio de un periodo lleno de violencia, incertidumbre y opresión; que hasta la actualidad se han mantenido las secuelas de los 17 años de dictadura en Chile. Quienes velamos por la defensa de los derechos humanos tenemos claridad que falta mucho para que este capítulo deje de doler; aún hay quienes reclaman cuerpos desaparecidos, producto de las desapariciones forzosas ejecutadas por parte de quienes dicen velar por la seguridad; mujeres y hombres que vivieron la tortura y la persecución política; cada 11 de septiembre se ha ido convirtiendo en un día de reencuentro, una forma quizá de reivindicar ese dolor para que “nunca más” vuelvan a ocurrir crímenes avalados por el Estado. Sabemos que muchos de los criminales que ejecutaron estas atrocidades siguen en impunidad y es por esto que la herida permanece abierta y supurando.

Desde otra vereda más olvidada, una que quizás no se ha involucrado y se ha mantenido al margen; pero poco a poco comienzan a abrirse los relatos de las voces de la disidencia sexual de la época, de lo que significó para una o dos generaciones que vivieron posponiendo su historia, o donde lo clandestino les permitió descubrir su identidad.

Es cierto que, en abril del 73 cinco meses antes de este abrupto cambio, ocurría una de las primeras manifestaciones en busca de la liberación LGBT en Chile, la prensa de aquel entonces dejó en evidencia la homofobia y el repudio con el que se veía a quienes no eran heterosexuales, y no es hasta los últimos años de la dictadura cuando emergen figuras para protestar y hablar por nuestra diferencia como decía Pedro Lemebel, pero por más de una década y media quedamos en la omisión.

Casi como un mito se menciona a Mario Melo un militante del MIR que defendió la Moneda cuando ocurrió el Golpe de Estado; pero que su Orientación sexual, previamente,fue causal para ser expulsado de su militancia política.

Los informes Rettig y Valech levantaron información sobre miles de casos de abusos, Rettig 3.920 y Valech 40.018 casos para dar un número, pero no hubo un enfoque para poder determinar cuántas personas LGBT fueron víctimas dentro de este periodo, o al menos no queda a la vista, el contexto posiblemente no consideraba relevante evidenciar esto, ya que las persecuciones tenían un índole político, pero hoy se vuelve importante para los movimientos el levantar esa memoria porque al igual que muchas otras personas queremos entramar ese tejido histórico. Por eso formulo la siguiente pregunta: ¿cómo vivieron este periodo de resistencia y lucha por la democracia aquellas personas que son parte de las disidencias y diversidad sexual?

Llevo esta pregunta a 2 personas de Puerto Montt para comenzar a levantar un relato, lograr comprender como este proceso influyó en las vidas de ambos, poder retransmitirlo para que nos podamos interesar y ver que la Diversidad sexual tuvo que posponerse porque era momento de recuperar la democracia; ambas personas eran menores al momento del Golpe de Estado, pero su adolescencia es impactada por la dictadura.

Manuel Moraga, 50 años, actor, cuentacuentos, poeta.

“Siempre supe que me gustaban los hombres, había que ocultarlo en el colegio, había que ocultarlo en la militancia, a la sociedad; en el noventa me fui a Santiago a soltar las plumas porque en Puerto Montt no se podía, acá era el huacho maraco de la cuadra, era el cola del curso, era difícil en esa época, en un país tan machista y doble estándar, soy un poco pesimista, creo que este país sigue con poca apertura porque a la gente la siguen torturando, hace poco a una chica trans en un hospital un guardia la denigro de manera brutal, a Daniel Zamudio lo mataron de forma bestial; celebro que los jóvenes lo hagan pero me da miedo andar con mi pareja de la mano. A los 14 años me di cuenta de que estábamos en una dictadura; en ese periodo comenzaba a hacer arte, nos reuníamos a leer poesía y llegaba la policía. El arte debe ser político y esa fue mi manera de luchar contra la dictadura. Me uní a la campaña del “No” con el temor siempre a cuesta, si algo dejo la dictadura fue el temor, nos reuníamos con un tremendo pintor de Puerto Montt “Juan Rivera” debíamos hablar de arte a distintas horas porque el derecho a reunión estaba prohibido, hicimos cosas rodeado de gente de la CNI que se infiltraba, una vieja práctica del fascismo. Recuerdo el día del plebiscito, filas interminables, era una esperanza de sacar al dictador, se sentía esa unidad. En Santiago abandone un poco el arte, fue un proceso donde podía decir que era homosexual y que no pasaba nada, ese periodo fue un poco oscuro porque uno se deja llevar por la masa, creía que el movimiento era de pluma y tacos, y no era así. Las fiestas eran los únicos lugares donde te podías reunir con tus pares y eran secretas, cuando vuelvo a Puerto Montt en el 94 recién comenzaban a surgir las fiestas rosas de forma muy clandestina. Siento que he contribuido en la apertura, cuando lance un libro de poesía “Desmadrada” y es titulado como el primer libro de poesía homosexual en Puerto Montt.”

Elizabeth Barraza 51 años, militante de muchas causas;

“Me siento de una forma muy modesta parte de la resistencia de la dictadura, soy una disidente de muchas cosas, del Estado, de la heterosexualidad y al pensamiento heterosexual, no sólo en lo afectivo y el derecho de amar libremente, sino de cómo el pensamiento heterosexual ha permeado todas las relaciones sociales. Siempre he estado por el derecho a la diferencia, eso soy en este momento. La dictadura la viví en Santiago, un padre DC y una madre progresista respecto a su época, me crie con tíos adherentes a la UP, desde ese espacio me construí como ser político; en una ocasión fui a comprar y el dueño del negocio me pregunto qué votarían mis papás; yo respondí que por el NO, en mi inocencia no sabía que eso no se podía contar. Allí me di cuenta de que había temas que se podían hablar y otros no. Cuando recuerdo la resistencia en dictadura, había mucho miedo, yo siento que quede con muchos traumas. Un rol importante lo desempeñaron las mujeres, levantaron resistencia y memoria; la mayoría de las víctimas fueron hombres por lo tanto muchas tuvieron que tomar un rol político importante. Soy de las mujeres que no perdonamos ningún tipo de golpe, de las adolescentes que en los años 80 salimos a la calle y como disidente nos toco quedar al margen de la lucha. En la UP las posturas partían de la base capital-trabajo, el motor de la revolución era la clase trabajadora, quedando fuera las mujeres y disidencias; en la dictadura quedaron aún más invisibilizadas, por ende, más vulneradas las existencias de las disidencias ya que se quedaron sin redes.”

El contexto estaba lleno de incertidumbres y tensiones, si bien la dictadura no tuvo una política de persecución a la población LGBT; ambos relatan sobre lo clandestino, lo secreto, lo invisible, sobre quedar al margen y del temor; esto podía ser cotidiano para quienes eran parte de la resistencia, la época no daba espacio a salir de la norma social, esto podía ser castigado con la expulsión no solo de la militancia, lo heterosexual se sostenía como régimen moral, donde las fugas eran considerada una señal de debilidad, los fragmentos que hoy se comienzan a recuperar son una recopilación de nuestra historia, de las identidades que se resisten al olvido.

Imagen: huawei/Agencia Uno