Escuchar y proteger activamente a los alerces: supervivientes a través de la historia

Escuchar y proteger activamente a los alerces: supervivientes a través de la historia

31 Marzo 2021
"Se ha resguardado parte importante del hábitat de esta especie en extinción, todavía queda mucho por hacer en la protección de los últimos alerces milenarios que tutelan nuestros tesoros naturales como guardianes ancestrales".
Maria Hess >
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Imagen: Eugenio Rengifo

Conocido comúnmente como Alerce, Lahuán o Lahual, su nombre científico es Fitzroya cupressoides y pertenece a la familia de las cupresáceas. Descubrir y escuchar a estos grandes abuelos, supervivientes a través de la historia de grandes amenazas debido a su uso en carpintería y construcción es la invitación que realiza la Corporación Amigos de los Parques y se pueden conocer en los Parques Nacionales Alerce Costero, Alerce Andino, Hornopirén y Pumalín Douglas Tompkins (según permitan las restricciones sanitarias y el aforo dispuesto por CONAF). 

Se trata de «una conífera endémica de la Patagonia, que se encuentra entre Corral y Chiloé, en la cordillera de la costa; y en las estribaciones de cordillera de los Andes, entre el volcán Puntiagudo y Chaitén. Investigaciones recientes muestran que durante la última glaciación los bosques de alerce habrían tenido una distribución más amplia y continua que en la actualidad, ocupando las zonas bajas de la depresión intermedia de las provincias de Llanquihue y Chiloé, lo que hoy está cubierto por el mar interior. Su desarrollo es extremadamente lento: su tronco crece entre 0,6 y 1,6 milímetros al año, y esto es en promedio un centímetro de espesor cada 10 años. (…) Así, el alerce se yergue como el señor de los bosques australes maravillando por su altura y grosor. La edad de estos gigantes se ha calculado en 2.500 años, pero pueden vivir más de 3.600», como señala el estudio «Análisis histórico-cultural del alerce en la Patagonia septentrional occidental, Chiloé, siglos XVI al XIX», de doctora en Historia, María Ximena Urbina.

El mismo estudio detalla cómo se fue popularizando su uso. «A fines del siglo XVI era ya la madera símbolo de Chiloé, digno de figurar como el emblema de estas provincias australes, dijo Francisco Fonck en 1900, siendo sus tablas las más apreciadas en el reino de Chile y en el Perú, por ser una de las maderas más nobles, elásticas y livianas de cuantas ofrece el continente, además de muy resistente a la humedad y al agua», describe Urbina.

Hoy su categoría de conservación es En Peligro (EN) según el Ministerio de Medio Ambiente y según UICN. «Si bien con la creación de Parques Nacionales como Pumalín Douglas Tompkins, Alerce Costero y Alerce Andino se ha resguardado parte importante del hábitat de esta especie en extinción, todavía queda mucho por hacer en la protección de los últimos alerces milenarios que tutelan nuestros tesoros naturales como guardianes ancestrales», dijo Eugenio Rengifo, director ejecutivo de Amigos de los Parques, invitando a la comunidad a ser activa en su protección.

Imagen: Eugenio Rengifo