Necesito una pausa…pero ¿cuándo y cómo?

Necesito una pausa…pero ¿cuándo y cómo?

26 Enero 2021

A veces sobrevivimos como si estuviéramos en una carrera que no termina nunca, llevando a nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu a límites insostenibles.

Inma Pérez >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

 

Generalmente, en el día a día estamos tan inmersos en el trabajo, en las tareas por hacer, en lo que hay que cocinar o lavar o comprar o en sacarle el máximo provecho a las horas del día, que creemos que no tenemos tiempo para darnos una pausa, para tomarnos un respiro o airear el alma.

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A veces acumulamos y acumulamos, días y horas, minutos y segundos,  sin tomarnos una auténtica respiro. Amontonamos ropa, cosas, kilos, experiencias, dinero, actividades, encuentros…pero sin buscar un sentido a lo que hacemos o vivimos. A veces sobrevivimos como si estuviéramos en una carrera que no termina nunca, llevando a nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu a límites insostenibles.

Y, sin embargo, son tan necesarias las pausas para el autocuidado, para replantear la vida, para tomar impulso, para tomar conciencia, para cambiar el rumbo. Solo cuando paramos, somos conscientes de la velocidad que llevábamos.

San Ignacio de Loyola, en los Ejercicios Espirituales, propone hacer una pausa cada día para desgranar cómo ha sido el día y disponerse para el siguiente. Esa pausa, conocida como pausa ignaciana o examen diario, se estructura de la siguiente forma:

En primer lugar, se da gracias a Dios por lo vivido, por lo que tenemos, por las personas con quienes coincidimos. A continuación, se pide lucidez para mirar la realidad, para no perder la objetividad, para ser capaz de ampliar la mirada. Posteriormente, se repasa el día viendo cómo lo has vivido y buscando los pequeños milagros que se van sucediendo. Se continúa pidiendo perdón por aquello en lo que has podido dañar a otros/as, a la naturaleza, a nosotros/as mismos, a Dios…

Y se termina, proyectando el día siguiente, intentando realizar un pequeño compromiso que lleve a más amar y servir.

Esta forma de hacer una pausa diaria que propuso San Ignacio, nos puede servir para tomar conciencia de cómo vivimos cotidianamente y cómo queremos vivir. Hay otras muchas formas de realizar este proceso… (no necesariamente todos los días ni de esta forma), pero lo importante es que seamos capaces de buscar el momento oportuno, el kairos, para tomarnos una pausa.

¿A qué esperas para buscar tu momento?