AFP y Pensiones de pobreza para las mujeres

AFP y Pensiones de pobreza para las mujeres

22 Julio 2020

El retiro del 10% busca por un lado hacer frente a la crisis económica y de endeudamiento, pero también es un momento de fractura y rechazo a un sistema que asegura pensiones de hambre.

 


Giovanna Moreira >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

Muchos han planteado que no deberíamos asumir con nuestros propios ahorro previsionales el costo de la crisis, y es verdad, pero el gobierno ha llegado tarde a todas las discusiones y medidas, es por eso que este proyecto se vuelve tan relevante. Si hoy, una gran mayoría ha decidido que quieren utilizar sus fondos para sobrevivir a esta crisis es porque comprendemos por una parte que estamos desprotegidos por parte del estado, además de que las AFP no aseguran que los ahorros estarán vinculados a nuestro bienestar, y que además en cualquier momento podemos perder una gran cantidad de nuestros ahorros en el mercado financiero y nadie se preocupara por esas pérdidas.

Si revisamos cifras con respecto a las pensiones, las mujeres, además, estamos en un peor escenario. Un estudio de la Fundación Sol, plantea que a diciembre del 2019, el 50% de los 984 mil jubilados obtuvieron una pensión de menos de $202 mil (incluido el Aporte Previsional Solidario, APS, del Estado). En el caso de las mujeres es más crítico, el 50% de las 472 mil jubiladas recibe una pensión menor a $149 mil (incluido el APS del Estado).

Si vemos nuestra realidad regional, los datos dan cuenta de que la pensión autofinanciada (con APS) mediana es de $171.417 y un promedio de $231.349, siendo de los montos más bajos que se observan en el país. En el caso de las mujeres, nuevamente las cifras son críticas, con una mediana de $143.248 siendo un monto de pensión inferior a la línea de la pobreza y un promedio de $193.942.

Por último el estudio muestra que el 80% de las pensiones pagadas son inferiores al Salario Mínimo y solo 12,5% de los jubilados alcanzó una pensión total superior a $472 mil.

Estas cifras confirman el porqué de un malestar generalizado hacia un sistema de cuentas individuales administrados por las AFP que no asegura bienestar, sino más bien pensiones de pobreza. En el caso de las mujeres es aún peor debido a que existen factores vinculados a la división sexual del trabajo que determinan que las pensiones sean más bajas para nosotras, al no reconocer por ejemplo el trabajo de cuidados.

Es importante poder rescatar que este proyecto posicionar una demanda social de años, generando conversaciones no solo en el parlamento, en los partidos políticos, y en el gobierno, sino que, es una conversación entre amigos, familiares. Estamos conversando sobre el país que queremos. Queda demostrado que cuando nos vinculamos en lo político desde el debate de ideas, el seguimiento del actuar de representantes, sin caer en peleas chicas o matonajes, podemos fortalecer la democracia y generar los cambios que necesitamos para asegurar un piso mínimo de derechos, y dignidad.