Diversidad de género en el deporte: ¿Estamos preparados?

Diversidad de género en el deporte: ¿Estamos preparados?

31 Julio 2020

La lucha por la tolerancia, el espacio y respeto por la diversidad sexual recién comienza en nuestra sociedad y también en el deporte chileno.

Cristian Oyarzún >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

Hace unas semanas el basquetbolista profesional Daniel Arcos, publicó mediante su cuenta de instagram, una íntima carta en la cual expone abiertamente su orientación homosexual. El ganador de la medalla de bronce en los juegos Panamericanos Universitarios de 2018, manifestó su orgullo y los motivos de su decisión, pero también se refirió al miedo, la discriminación y el difícil camino en su intento de sentirse libre y seguro. La carta que fue replicada en diversos medios de comunicación puso sobre la mesa la discusión respecto a la diversidad de género en el deporte. ¿Existe hoy un espacio seguro para los deportistas de la comunidad LGBT?

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“Este día lo esperé por mucho tiempo, un desafío personal con nuevos colores en la camiseta, colores que antes miraba con vergüenza y que hoy decido vestir con orgullo”. De esta forma, Daniel iniciaba su extensa declaración. Su carta llegó muy cerca del 28 de junio, día del orgullo de la comunidad LGBT.  La lucha por la tolerancia, el espacio y respeto por la diversidad sexual recién comienza en nuestra sociedad y también en el deporte chileno. Lo cierto es que el mundo del deporte y sobre todo disciplinas como el fútbol, el básquetbol y el rugby son hoy espacios donde se concentran los valores de lo masculino, del machismo, donde se espera ver hombres derrochantes de testosterona y todo lo distinto a ello es reprimido y convertido en tabú. Llama la atención los escasos ejemplos que podemos mencionar de deportistas reconocidos homosexuales; o no los hay, lo que es estadísticamente imposible, o el entorno es tan hostil que no se atreven a dar el paso. Los pocos que lo han hecho, vieron truncadas sus opciones profesionales por un entorno intolerante.

Justin Fashanu, es un caso emblemático. Destacado futbolista inglés de los´80. Sufrió la exclusión de compañeros, entrenadores e hinchas al declarar su homosexualidad. Ante el rechazo y sin opciones de continuar su carrera decidió emigrar del Reino Unido. En 1988 se suicidó. “No quiero ser una vergüenza para mis amigos y familia” escribió en su carta final. El día que recuerda su nacimiento, el 19 de febrero, se convirtió en la conmemoración de la lucha contra la homofobia en el deporte.

En 2011, la revista “Flutter” publicó una entrevista anónima de un futbolista gay alemán. Manifestó el temor de publicar su condición sexual, el miedo a la reacción de la hinchada y su sensación de inseguridad. “Tengo que ser un actor, día tras día” indicó. La entrevista generó enorme revuelo e incluso la canciller Angela Merkel animó a los futbolistas gay a sentirse libres de manifestar su orientación, no pasó nada. Lo cierto es que Alemania es uno de los países que más tarde ha reaccionado a la hora de velar por los derechos de la diversidad sexual, país donde se aceptó el matrimonio igualitario recién en 2017. Otros futbolistas, como el inglés Matt Jarvits han usado su posición para animar a sus compañeros a salir del closet. Ha manifestado en entrevistas que en el mundo del fútbol de esto no se habla, nadie pregunta, nadie lo dice. Parece imposible declararse homosexual en el fútbol.

El deporte femenino vive momentos de mayor seguridad para las deportistas de la diversidad sexual. En el último tiempo, muchas han expuesto públicamente su orientación abriendo las puertas para que otras puedan sentirse libres de expresarlo. La futbolista norteamericana Megan Rapinoe es un ejemplo, ha asumido con liderazgo la causa, siendo una poderosa figura activista junto a su pareja la basquetbolista Sue Bird. En el año 2012, Rapinoe habló abiertamente sobre su homosexualidad y se ha transformado en ícono en la lucha por los derechos de la comunidad de la diversidad sexual. 

En los últimos años hemos podido reconocer deportistas latinoamericanos que han decidido manifestar su homosexualidad como es el caso de Orlando Cruz, boxeador puertorriqueño; el patinador mexicano Jorge Luis Martínez; Sebastián Vegas basquetbolista argentino y el también trasandino Facundo Imhoff, voleibolista. Todos ellos abriendo puertas muy necesarias y con experiencias bastante alegres respecto a la respuesta del entorno y los fanáticos.

El último caso conocido, es la futbolista transgénero Mara Gómez, quien espera la aprobación de la asociación de fútbol argentino para defender los colores de su club Villa San Carlos en la primera división de fútbol. Tras una intensa lucha ha podido recibir el apoyo que garantice sus derechos como deportista trans y se espera su debut una vez retorne el fútbol tras la pandemia.

Tal vez Daniel Arcos no sea consciente de la trascendencia del paso que ha dado. Muchos deportistas que han sufrido la discriminación pueden ver en él un verdadero ejemplo. Porque el deporte expresa muchos elementos de lo que ocurre en nuestra sociedad pero también posee una cultura interna que debe superar y que lo convierte en una de las profesiones con los armarios más cerrados. El paso de Daniel es parte de una etapa donde aquellos que nos deleitan con su talento puedan sentirse libres tanto dentro como fuera de la cancha y eso también depende de todos nosotros.