Columna Literaria: "Liberalismo y poder en Latinoamérica"

Columna Literaria: "Liberalismo y poder en Latinoamérica"

20 Abril 2011

El ideario liberal fue clave en el nacimiento y desarrollo institucional de las nacientes repúblicas latinoamericanas, las que lo adoptaron con una gran diversidad de énfasis y enfoques.

D Carrillo >
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No es un hecho que se destaque demasiado, pero prácticamente todos los países latinoamericanos, con excepción de Cuba y Brasil, abolieron la esclavitud en forma definitiva a mediados del siglo XIX, antes que Estados Unidos, la prometida “tierra de la libertad”.

Este es un dato no menor si lo que se busca es desentrañar la huella y el influjo del liberalismo en la región, objetivo del libro “Liberalismo y poder. Latinoamérica en el siglo XIX” (FCE, 2011), editado por los historiadores Iván Jaksic y Eduardo Posada Carbó.

Claro está, esta ideología posee un amplio marco y está sujeta a diversos significados y enfoques, siendo en este cruce de interpretaciones donde reside la particularidad del liberalismo latinoamericano, según destaca en el prólogo el historiador y politólogo Natalio Botana.

“Si la historia política es un proceso plural, la trama de hechos e ideas que resulta de estas páginas es un fiel testimonio de este rango distintivo. Por hacer uso de un lugar común, aquí está expuesta con rigor y originalidad una porción de las vidas paralelas del liberalismo en nuestra región”, indica.

De este modo, la obra compila ensayos relativos a los desarrollos del liberalismo decimonónico en Venezuela, Perú, México, Chile, Argentina, Colombia y Brasil, escritos por destacados académicos e investigadores.

Previamente, se da un vistazo al liberalismo europeo, con sus vertientes francesa y británica, y también al español y sus proyecciones en Hispanoamérica.

Como dejan entrever los editores, esta obra trata de torcer ciertos prejuicios respecto a una “incompatibilidad” entre las ideas liberales y las sociedades latinoamericanas, aparentemente propensas al caudillismo y al gobierno autoritario.

Así, destacan el impacto y las consecuencias a largo plazo que tuvo este ideario político en la fundación de las nuevas repúblicas, dado que el origen del liberalismo latinoamericano coincidió con la revolución institucional que significó el proceso de Independencia. Además, fue simultáneo a la irrupción de la opinión pública, por lo cual no estuvo restringido a las élites.

“En suma, el legado liberal fue real y medible en términos de instituciones y de cultura política. Sin él, no hay explicación para el desarrollo de la democracia en el continente”, puntualizan Jaksic y Posada.

En cuanto al caso chileno, se plantea que el liberalismo apareció ligado principalmente a la necesidad de generar cortapisas a los abusos de poder. Estos venían, en primer lugar, de las autoridades realistas –durante la Reconquista-, posteriormente de la dictadura de O`Higgins –entre 1817 y 1823, aunque también tuvo tintes liberales- y, finalmente, de algunas normativas contempladas por la Constitución de 1833.

Según se destaca, el ideario liberal –fundado en la legitimidad del poder limitado, en derechos básicos y garantías constitucionales- fue exitoso y compartido por amplios sectores del país.