Cestera chilota Raquel Aguilar recibió Sello de Excelencia a la Artesanía por “caracoles de quilineja”

Cestera chilota Raquel Aguilar recibió Sello de Excelencia a la Artesanía por “caracoles de quilineja”

06 Noviembre 2020

El premio es entregado desde 2008 por el Comité Nacional de Artesanía, que integran el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y la Pontificia Universidad Católica de Chile.

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La cestera campesina Raquel Mariela Aguilar Colivoro (38), de la comuna de Quellón, fue galardonada con uno de los diez Sellos de Excelencia a la Artesanía Chile de este año por su obra “La Marisca de Caracoles”, conjunto de cuatro piezas elaboradas en fibra de quilineja, inspirada en la recolección de estos moluscos para el sustento de los habitantes del Archipiélago de Chiloé. 

El premio es entregado desde 2008 por el Comité Nacional de Artesanía, que integran el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y la Pontificia Universidad Católica de Chile, y cuenta con el patrocinio de la Oficina Unesco en Santiago. Su objetivo es distinguir a los creadores según criterios de excelencia, innovación, autenticidad, respeto por el medio ambiente y potencial de comercialización. 

Raquel comenzó en la artesanía hace 18 años. Partió con la lana, luego siguió con fibras vegetales como ñocha, manila y junquillo y ahora está dedicada a la quilineja, la que conoció en el colegio a través de sus profesores, cuando analizaron cómo las generaciones anteriores habían perdido su lengua huilliche, costumbres y muchas tradiciones. 

“Como parte de esa actividad usamos quilineja para hacer una pelota de linao, un deporte similar al rugby que antaño practicaban los hombres para que emergiera el espíritu guerrero y quedaran los más fuertes en el juego. Ése fue mi primer acercamiento con la quilineja”, cuenta la artesana. 

Rescate de una tradición 

En 2002 realizó su primer trabajo con esta fibra, un traje del mitológico Trauco a escala humana, y luego siguió con figuras de ballenas, flores nativas, gallinas kollonka, caracolas y canastas de papas. Todo lo ha hecho en forma autodidacta, lo que -según dice- “me ha servido mucho, porque no copié nada y todo ha nacido desde lo profundo, con ensayo y error. Las demás fibras son más sencillas de trabajar y me sirvieron de base”. 

Hoy es la única que realiza este tipo de tejido en Quellón. “Me enamoré de esta fibra porque es un producto noble, bello y oculto, que no se humedece ni se decolora. Es difícil de tejer y también de hallar, porque crece en los bosques más antiguos, por sobre los 100 años, y trepa por los fustes de árboles grandes, como la luma, el laurel, la tepa y el canelo”, dice Raquel. 

Cuenta que recolecta la materia prima en un sector de Yaldad ubicado a 20 minutos en vehículo y luego media hora de caminata desde su casa. Lo hace con respeto a la naturaleza, con una luna perfecta y después de un día de lluvia. La fibra obtenida la comienza a tejer de inmediato para aprovechar su flexibilidad, labor que realiza completamente a mano. En verano trabaja en una pieza-taller y en invierno, en la cocina cerca del fuego. 

La ceremonia de entrega del Sello de Excelencia a la Artesanía Chile 2020 se hizo en forma virtual y fue encabezada por la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés. En esta versión también recibieron menciones honrosas las usuarias de INDAP Mariela Medina, de Colbún, por la obra de cestería “Conjunto Primera Comunión”, y Victoria Gallegos, de Chillán, con “Cantora y Tañador”, en cerámica negra.