Columna de opinión: "Implacable Naturaleza"
La naturaleza es indescifrable en cuanto a los cambios y fenómenos que en cualquier momento pueden suceder y ante esta incertidumbre sólo hay que tener fe, esperanza y resignación.
Aunque el tiempo pasa raudo como lo hace el viento en las altas cumbres cordilleranas, las ganas de vivir no se pierden jamás y los ánimos para levantarse después de un cataclismo o cualquier situación anormal que sacuda nuestras mentes y perturbe nuestro tranquilo diario vivir, las esperanzas de un futuro mejor no se desvanecen ni se pierden en nuestros corazones lo cual demuestra que es un signo del optimismo que nos caracteriza y es un bálsamo que alivia todos nuestros dolores y angustias y que pese a todas las calamidades que tengamos que soportar ellas no son un obstáculo para levantarse de los quebrantos que debilitan el alma y sabemos que en él caben todos los sueños que cada ser humano tiene para desarrollarlos.
El año que nos acaba de dejar fue desastroso para muchas familias
chilenas que vivieron trágicos momentos esa madrugada del terremoto y
tsunami que asoló a gran parte del territorio nacional y se constituyó
en visita no deseada en muchos hogares para afectar negativamente sus
vidas destruyendo todo lo conseguido con esfuerzo y siempre demostrando
ganas de vivir volvieron a tomar conciencia de lo sucedido, llegando a
concluir que cada día nos tiene reservada algunas sorpresas y si ellas
se presentan en algún momento, las dificultades hay que enfrentarlas con
entereza, fe e hidalguía sin caer en falsas tentaciones que pueden
oscurecer el horizonte y que a veces nos obliga a nadar contra la
corriente tratando de llegar a la orilla sanos y salvos sin fijarnos lo
que sucede a nuestro alrededor.-
Hay que pensar en reconstruir todo lo perdido, conseguir los medios y
recursos que la legislación nos permite, buscar apoyo y empezar a soñar
de nuevo como lo fue en un principio.
Todo nuestro territorio está en constante movimiento y no sabemos cuándo ni en qué lugar va a reventar la tierra con la violencia que le es característica y a pesar que estamos advertidos y llenamos nuestros espíritus de esperanzas y buenas intenciones, esos trágicos momentos pueden aparecer una vez más en el instante menos esperado.
Hace pocos días el mundo se sintió conmovido por el terremoto que afectó gran parte de Japón y su suelo fue destruido por el movimiento sísmico sin precedentes en su historia y un tsunami afectó a gran parte de la población nipona destruyendo ciudades enteras dejando como saldo una cantidad considerable de personas muertas y otra tantas desaparecidas y destruyendo consigo varias centrales atómicas que tienen en suspenso a la humanidad entera porque los efectos nocivos de la radiactividad se desparrama por el aire y también se integra a las corrientes marítimas que invaden las playas de muchos países afectando la flora y fauna marina y por consiguiente los productos que se extraen del mar y que al ser consumidos por los seres humanos pueden transmitir su contaminación.
En algunos estados de Norteamérica aparecieron varios tornados con una fuerza destructiva jamás vista en otros casos similares y dejaron a su paso casas destruidas por doquier y varias decenas de personas fallecidas.
La naturaleza es indescifrable en cuanto a los cambios y fenómenos que en cualquier momento pueden suceder y ante esta incertidumbre sólo hay que tener fe, esperanza y resignación.


