A brillar mi amor!
Después de haber recorrido parte del mundo con ojos de marketinero, ahora en el Sur de Chile estoy convencido que me encuentro en una de las regiones mas prometedoras del planeta en lo que a desarrollo se refiere.
Sin entrar a profundizar sobre la búsqueda de la felicidad, en la que estamos la mayoría de los complejos seres humanos, las condiciones de las regiones del sur, son un caldo de cultivo para los emprendedores que buscan germinar sus proyectos.
En estos momento chile conjuga, la decisión política de apoyar la incubación de pequeñas unidades productivas como nunca, con el estimulo a la innovación, la capacidad de clonar estos emprendimientos por el mundo y el fomento al desarrollo de las denominaciones de origen.
Un presidente con la voluntad política de hacer y una oposición muy debilitada para impedírselo, son el sello de este camino que parece condenando al país al éxito.
El entorno muestra una parte de Latinoamérica donde las políticas públicas se ponen al servicio de los políticos y sus aliados en detrimento de la gente que los elije ingenuamente.
En este escenario los empresarios emprendedores chilenos salen a buscar modelos de éxito y generalmente entran en un camino poco feliz, porque todos los caminos conducen a Santiago, donde no convergen todos los caminos del mundo.
Estimular el espíritu emprendedor, es el primer paso, con recursos económicos, facilidad para acceder a una trasferencia tecnológica que ponga a la producción en una senda de eficiencia competitiva, como ya chile supo hacer en algunos clusters como el vitivinícola donde los caminos propuestos por Michel Rolland y de Robert Parker no fueron inspirados en la 5ta región.
Una de las barreras para el crecimiento en competitividad es la constante mirada a Santiago para pensar cualquier emprendimiento.
Esto no solo limita y complica las operaciones, sino que busca imágenes para clonar que son copia de copia de copia. Además en muchos casos como en la vanguardia de la cultura fashion, la propuesta capitalina puede estar atrasada años.
La oferta productiva en servicios, en las regiones del sur, esta orientada en un porcentaje importante a atender a turistas que llegan desde el exterior, de las principales capitales del mundo y están familiarizados con la estética de la última oferta de los principales focos creativos del mundo.
Si observamos las tendencias en cuanto a las instalación de servicios, siempre con referencia a la moda, estas se escriben en Berlín, Barcelona, Londres y muchas son espejadas en el verano mediterráneo, en Ibiza, la costa brava, la costa del sol, la costa azul o la movida Valenciana en la ruta del bacalao, para nombrar algunos ejemplos. Los primeros 10 restaurantes, bares, discotecas del mundo salen de esos caldos creativos. Sao Paulo, Buenos Aires, Lima o la misma Miami acompañan todas las temporadas lo que se escribe en esos escenarios.
Propuestas sofisticadas pueden venir de medio oriente, Asia Pacifico, que siempre incorporan ingredientes donde se nutren estas propuestas, motorizadas por lo milenario de sus culturas o el poder de sus economías como el caso de Dubai.
Los aspectos vernáculos de cada plaza, suman fusiones que le dan un toque personal a cada propuesta. La fusión con lo oriental, matiza alternativas autóctonas dándole gran memorabilidad. No me gustaría nombrar casos particulares, para no teñir el comentario de tendenciosos, pero desde Internet se puede navegar por todos estos espacios de expresión.
El sur de chile, que es lo que ahora me toca masajear, puede abrevar de estas fuentes y no necesita mirar para replicar lo que muchas veces en Santiago es parcial o demodé. Es el momento de diseñar se lo puede hacer sobre una rica y atractiva oferta cultural de las regiones del sur del país, e impulsar nuevas tendencias, marcar el camino para que de la Capital vengan a entender acá como se hacen las cosas también.
Como decía un grupo emblemático y vernáculo latinoamericano en su canción “A Brillar mi Amor”.
Patagonia a Brillar!!


