Titánico esfuerzo Solidario de Mitilicultores de Quellón y Yaldad
Tirúa, provincia de Arauco, quedó en el suelo tras el terre-maremoto. El fenómeno arrasó con el pueblo dejando a decenas de pescadores sin nada y en la orfandad, desesperante y cruel.
Entre víctimas y destrozos no había tiempo para pensar en el futuro, ni siquiera en una esperanza presente, sólo vivir, en lo posible, dada las tan crueles circunstancias. Ni pan ni abrigo, en medio de una ayuda estatal insuficiente, focalizada en la gran urbe, Concepción.
Tirúa es un pueblo de pescadores artesanales, especialmente mapuches-huilliches.
La conciencia y el sentido solidario, más bien fraterna, ante esta apocalíptica realidad, no se hizo esperar en los pueblos sureños, menos afectados y los pares de las víctimas.
Así fue como las Asociaciones de Miticultores de Quellón, integrada por 80 empresarios, a la que se sumó una cantidad de 30 mitilicultores de Yaldad emprendieron la cruzada, bajo la coordinación del socio-productor Pablo Lizama, quien a la postre, se transformó junto a los dirigentes de ambas entidades en un enlace efectivo y que sin pausa logró el objetivo ideado, ingenioso y finalmente de gran utilidad.
“Nosotros como asociaciones teníamos materia prima, choritos y almejas, pero era imposible hacerlas llegar –al natural- sin deterioro hasta los lugares que seleccionamos. Así nos quedábamos sólo en una buena intención. Entonces decidimos proponerle a la Pesquera Cataluña, que se incorporara a esta red solidaria, lo que una vez contando con su aprobación, se tradujo en el enlatado industrial de nuestros productos destinados a la ayuda”, comenta con satisfacción, Armando Salinas, presidente de la Asociación de Mitilicultores de Quellón.
Y así comenzó la operación Conservas para Tirúa, teniendo como base las 12 toneladas de materia prima aportadas por los empresarios de Quellón y mitilicultores de Yaldad.
También en Río Claro
Pero, estos productores, pequeños y medianos, ante la magnitud de la catástrofe, conocieron de la realidad trágica de un sector emblemático de Talca, como es Río Claro, en la Región del Maule.
“Nos impactó ver las imágenes y la desolación de la gente, el hambre, al igual que Tirúa. No les llegaba ayuda y sólo convivían con el dolor y las réplicas, virtualmente sin alimentos. No podíamos quedar indiferentes ante tamañaza catástrofe y sus tan crueles consecuencias”, dice Salinas”.
La materia prima finalmente se transformó en 50 mil latas de choritos y almejas, con una adecuada capacidad de duración -por el almacenado en el tiempo- y algo más que es sumamente relevantes para escenarios como éste: el producto que se envía es de alta calidad proteica.
El productor coordinador y los dirigentes de ambas asociaciones, acordaron con la Municipalidad de Quellón el envío a ambos lugares -en convoyes especiales- de esta preciosa ayuda alimenticia, que tras las últimas réplicas, en las regiones Octava y Séptima, han sido todavía de mayor utilidad, porque las 50 mil latas de conservas se han transformado, en la práctica, en tanto producto no perecible, en una virtual ración de campaña, oportuna y necesaria.
Consultado Armando Salinas, a cuánto asciende el aporte, dijo que en realidad no era lo más importante, pero que una en estimación preliminar, asciende a los 45 millones de pesos.


