El terremoto y sus asombros
Mucho ya se ha escrito, y se seguirá escribiendo, sobre causas, responsabilidades, solidaridad o maldad, ayuda, dolor y sufrimiento. Mi reflexión por lo tanto no es novedad aunque intente no repetir lo mismo. Viví al borde de ese sismo, en la Región de Valparaíso. Nunca había vivido un terremoto. Siempre, cuando alguno sucedía, estaba en otra parte (por suerte pues no soy valiente al respecto y les tengo mucho temor)
Esa noche, cerca del amanecer, todo reventó: aunque estábamos lejos del epicentro, parecía el estallido de una bomba. Desde mi cama, a medias en pie, observaba como reventaban los postes de luz, se caían las cosas, y se quebraban los vidrios… mientras muchos vecinos huían despavoridos Después de pasado el golpe, descubrí que tenía una herida profunda en una pierna producto de un vidrio en el corredor. Fue algo que hasta el día de hoy me asusta y me motiva a pensar. ¿Qué pensé en ese momento y que siento ahora, después de una semana? En ese momento lo único que sentí fue miedo y es poco mas lo que recuerdo. Hoy los sentimientos son variados y sólo quiero detenerme en tres de ellos.
Ciertamente sentí miedo y creo que todavía no me repongo bien de ese susto., que fue el que sintieron todos aunque algunos se repusieron mucho más temprano que yo… Pienso que el miedo a veces inmoviliza… y eso es peor… Sólo atiné a ordenar un poco y todavía no entiendo para que servia… Hoy día siento vergüenza. En primer lugar por nuestra sociedad, pues en esos días afloró una dosis de maldad que no creo recordar… y el egoísmo todavía continua en la medidac en que en muchas zonas se suben los precios de elementos esenciales y en la medida en que se descubren construcciones realizadas en forma precaria, que han cobrado vidas y hogares, o se niega una realidad de dolor buscando provechos personales. Pero también, debo confesarlo, vergüenza por mi mismo. Al comienzo parecía no dimensionar lo sucedido y sólo me preocupaba mi herida y las dos ventanas sin vidrios… Es también es una forma de egoísmo… que también debemos superar…. Se nos dice con frecuencia que miremos a los demás, que sufren mucho más dolor, pero miramos nuestro pequeño espacio, sin atender las miradas en los rostros sufrientes de otros. Por último siento admiración. Los gestos solidarios de muchos compensan el egoísmo de los asaltos, la avaricia de los precios y la injusticias de algunos. Hay muchos héroes que, con dolor propio, se han sumado al dolor de alguien que sufre más. Hay muchos jóvenes que han sacudido la vergüenza de aquellos que saquearon, conducidos hoy por un impulso solidario.,… Bomberos, Carabineros, Cruz Roja… que se entregaron por entero al servicio del dolor de otros, superando muchas veces su propio dolor son objeto de mi admiración…
Que Dios nos acompañe en este dolor de nuestro pueblo, alivie el sufrimiento, abra nuestro corazón y aleje de él el egoísmo y la injusticia, cauterice la maldad y, con un corazón nuevo, nos ayude a descubrir los espacios de bondad que anidan en el corazón de cada uno de nosotros.


