Tiempos vacíos sin proyectos verdaderos
Se han terminado o están por terminar los tiempos de vacaciones para la gran mayoría. La pregunta que surge es ¿En qué ocupé ese tiempo de descanso? ¿Fue descanso real? ¿Cuáles son los proyectos y los sentimientos que surgen en mi en relación al tiempo por venir?
Las vacaciones muchas veces, fuera de ser un tiempo para dormir, se traducen en una forma de vacío que se llena con insatisfacciones íntimas y no expresadas. Algunos la ocupan en actividades deportivas o en algo de lectura o en atender al diálogo con aquellos que aman, pero parecen ser los menos. Y los últimos días se vive para muchos con el temor del después.
La vida es una tarea. La felicidad aparece ya al inicio, cuando hay ilusión y una labor por delante que le da sentido al futuro: hay que construirlo. El sentido de la vida podemos describirlo como la percepción de la trayectoria satisfactoria o insatisfactoria de nuestra vida. Descubrir el sentido de la propia vida es alcanzar a ver a dónde nos lleva, tener una percepción de su orientación general y de su destino final. El tener una tarea que cumplir es lo que introduce estabilidad, ilusión y, por tanto, una cierta felicidad cada día que comienza. Cuando hay felicidad se despierta al día, que puede no ser muy grato, con un previo sí. Si se despierta con un sí a la vida, con el deseo de que siga, de que pueda continuar, se es feliz. En cambio si la cotidianidad se ha roto o se ha perdido, si uno despierta a la infelicidad hay que intentar recomponerla. El sentido de la vida no se identifica con la felicidad pero es condición de ella, pues cuando falta, cuando los proyectos se han roto, comienza la penosa tarea de encontrar un motivo para la dura tarea de vivir.
Por tanto, la pregunta por el sentido de la vida surge cuando se ha perdido el sentido de orientación en el uso de la propia libertad: si no se sabe dónde se va y para qué, cuando no se tiene una idea clara de a dónde conducen las tareas que la vida nos impone. Hoy este sentido aparece muchas veces como algo problemático y de ninguna manera evidente, pues hay una fuerte crisis de los proyectos vitales: faltan convicciones, no hay verdades grandes ni valores en los que inspirarse, sobreviene la falta de motivación y la desgana, los ideales no son suficientemente valiosos para justificar ponerlos en practica, y sobreviene la ausencia de motivación, la pérdida de ilusión y nos aburrimos.
La persona que no encuentra sentido a su vida y la llena de placeres o de éxitos como equivalentes introduce la falsedad en su vida. La riqueza del vivir no se mide por el poder, el dinero, los éxitos, el placer, sino por la riqueza y la profundidad de los valores y proyectos que le dan sentido.



gracias Ciro,
gracias Ciro,