Cartas al Director: H2O y Tranques
Coquimbo es pionero en evitar que el agua dulce se pierda en el mar. Hay tradición fiscal y privada en edificación y manejo de embalses.
Se inicia con el tranque La Laguna en plena Cordillera. Es programado en 1925, lo impulsa el general Ibáñez en su I Presidencia inaugurándose un lustro más tarde. Pocos saben y estos temas no se enseñan en nuestras rutinarias aulas que dicha obra constituye una epopeya.
También se ignora que el Sistema La Paloma con sus tributarios Cogotí y Recoleta, inaugurado por Eduardo Frei Montalva, acopia mil millones de m3 y es el segundo en importancia en Suramérica. En 1996 entra en funciones el Puclaro sobre el río Elqui. Añadase a la nómina Corrales, y Culimo mientras El Bato está en proceso. Se estudia el plan de microembalses de la Comuna de Combarbalá que almacenarían 20 millones de m3 permitiendo irrigar casi 3 mil hectáreas. El ingeniero Juan Hernán Torres sostiene que cada acueducto permite el montaje de una minicentral hidroeléctrica. En consecuencia, un tranque también es opción de atenuar el déficit energético del país. Hay tarea por delante, pero en la IV Región se acumula experiencia en la guerra contra la aridez.


