Paradigmas de un Nuevo Gabinete y Gobierno (Primera Parte)
I.- Gabinetes, elites históricas, todas íbamos a ser reinas.
Elite f. Minoría selecta y destacada en un ámbito social o en una actividad.
Hasta hace poco –antes de ser elegido Piñera Echeñique- eran muchos los posibles gabinetes y personas miembros de la elite potencial la espera de ser designados ministros. Hoy perdedores, opositores, no nominados, políticos y analistas cuestionan la poca experiencia de los nuevos ministros y de los altos funcionarios gubernamentales (Afg).
Es ignorancia supina o juego intencionado de poker, afirmar que el equipo designado no tiene experiencia política, además de su indiscutible educación superior y doctorados. La opción por un gabinete neo-político altamente profesionalizado, doctorado y empresarial es a su vez una poderosa señal para el país, que incentivará a los estudiantes y aprendices de hechiceros en el arte de gobernar y otros ámbitos, a no conformarse con: una simple licenciatura, la mera experiencia, ser miembro de un partido pariente o amigo, la sonrisa fácil o inteligencia emocional para ocupar un cargo. El nuevo gabinete si posee una vasta experiencia para gobernar la polis chilena y esta se remonta a los profundos tiempos de la colonia del Reyno de Chile e inicios del estado republicano. A la experiencia de esta elite criollo-española se suma la tenacidad de inmigrantes que llegaron a Chile, la mayoría de las veces pobres y con un apellido raro en busca de progreso y que salieron adelante a costa de sus esfuerzos, estudios y conocimientos. A poco andar los nuevos avenidos a Chile se mezclaron con las familias patricias pudientes y de amplia experiencia en el arte gobernar el estado nación.
El estilo y experiencia –expertitud ciencia- de la elite hoy designada para integrar el nuevo gabinete de gobierno es el reflejo de la tradición y de cómo siempre han hecho los chilenos: apellido, los más educados, experticia probada y capacidad de emprendimiento. Estos criterios han dado estabilidad institucional y prestigio a la república aunque cueste a muchos reconocerlo. Incluso la izquierda tradicional replica estos conceptos en su modo vertical, centralizado y autoritario de manejar sus propios partidos y ministerios cuando han accedido al gobierno. Esta elite es la misma que ha dirigido los partidos progresistas y díscolos de otros tiempos: primero pipiolos, luego liberales, radicales, deces, mapus, pepedes y hoy udis y errenes que acceden al nuevo gobierno. Los análisis de coyuntura deben hacerse con perspectiva histórica y ver más allá de la obvia biografía, rencores y chimuchina.
II.- Elites contemporáneas y nuevos ministerios y misterios.
La selección de nombres desde esta clásica elite ahora designada por el presidente Piñera Echeñique -al igual que en el pasado-se basa en poner a los más capaces, empresariales y cultos en sus respectivas materias. La concertación tuvo la oportunidad -en 20 años- de cambiar las cosas y practicar un modo diferente de hacer gobierno, pero se acomodaron, repitieron el modelo y viejas fórmulas aplicadas desde tiempos ignotos. Cuando pudieron no innovaron en estos asuntos y finalmente menospreciaron el conocimiento anteponiendo a él la mítica capacidad política y componenda entre los mismos de siempre.
La experiencia de gobierno de la elite se ha transmitido de generación en generación en el seno de las familias y tradicionales universidades chilenas. Su práctica exitosa ha hecho de nuestro país una República reconocida en el mundo, independientemente sus aciertos, desaciertos, injusticias e inequidades, que solo señalan necesidad de más democracia y excelencia en la gestión partiendo: por los propios partidos políticos.
Gobernar un país hoy requiere know how, saber avanzado, alta tecnología y valores. El poder y la sobrevivencia de las naciones radican en el conocimiento. Si alguna crítica hay que hacer a las nominaciones recientes del presidente Piñera Echeñique es que los Ministro de Salud y Agricultura no posean doctorados. Ambos campos de gobierno hoy son sofisticadas y complejas materias que invitan a refundarlos como Ministerios de Salud & Ciencias Médicas uno y Ciencias y Negocios del Mar la Tierra el otro, separando al mismo tiempo los temas políticos y gremiales de aquellos propios de la tecnología y el conocimiento.
En educación fue donde la concertación a poco andar perdió a sus ministros post-doctorados mejor preparados, favoreciendo una alternativa política, que los llevó a muy pobres resultados con el consiguiente retraso de las ciencias educativas y la formación de la población: ¡20 años permitían mejorarlo todo! En educación hoy podríamos tener hasta un 50% de la universidad hecha en la casa o en el propio lugar de trabajo, no así la investigación pura. Algo parecido en educación media y básica favoreciendo la integración de la familia. Gobernar la educación requiere nuevos paradigmas y apoyarse en los mejores doctores, investigadores y practicantes de estas ciencias de la educación a nivel mundial, como cuando se trajo a Chile la excelencia docente alemana, y fue creado el prestigiado y hoy maltraído Liceo de Aplicación-es Pedagógicas. La sociedad del futuro y del conocimiento requiere que todos los chilenos por razones estratégicas, accedan a la educación superior, dado el pequeño tamaño de nuestra población. Hay que ir a otra discusión y solución diferente a que si público, municipal, privado o subvencionado.
III.- Gabinete político o técnico falso dilema y las Gymes.
El gabinete designado es a nuestro entender el más político y fríamente calculado de todos los tiempos. Su currículo está plagado de doctorados y másteres y es consistente con su lema de “hacer un cambio” y gobierno distinto. De seguro, si este gabinete hubiese sido de “políticos” la acusación sería: ¡Faltan doctorados! Así es el juego acomodaticio de la política.
El mundo y las naciones desarrolladas basan su éxito en poderosas economías encabezadas por sus grandes empresas privadas y o públicas. Sin grandes empresas complejas y altamente competitivas a nivel mundial cualquier esfuerzo sustentado solo en las Pymes –para generar febles empleos- es inconducente al desarrollo. Estados Unidos tiene a sus acorazados GM, IBM, etc.; Suecia a sus Ikea`s, Japón a sus Matsushita´s, y así sucesivamente. Las grandes empresas son la punta de lanza del crecimiento y desarrollo post moderno sin ellas las Pymes no tienen futuro. Chile requiere una política de estado pro Gymes (grandes y medianas empresas) con urgencia, para competir internacionalmente y generar empleos profesionales de alta calidad y bien pagados, mas allá de la escuálida sobrevivencia e informalidad que otorgan los loables esfuerzos de las Pymes. Sin este caballo de tiro de las grandes empresas –Gymes- la publicitadas Mipymes no tienen futuro, aunque este sea un discurso políticamente incorrecto hay que decirlo directamente: sin poderosas Gymes en Chile cualquier esfuerzo a favor de la Mipymes es inconducente al desarrollo y un botadero de recursos. ¿Qué sería de la economía de Chile sin sus CAP, Codelco, Cencosud, Papeleras? De ellas dependen miles de Mipymes. Incluso muchas de nuestras grandes empresas son pequeñas a nivel mundial y necesitan apoyo y una “Política de Estado Pro Gymes” para que puedan competir y sobrevivir en una economía global y del conocimiento complejo.
Los cambios verdaderos generan dinámicas que sorprenden a sus propios autores y pasan sobre sus creadores y críticos. También en este nuevo siglo hay que innovar métodos y contenidos de hacer oposición y no repetir viejas fórmulas inefectivas que ya incomodan a la gente. ¡Que pronto se olvida que fueron los “gabinetes políticos tradicionales y sus tácticas” los que hicieron perder el gobierno a la presidenta Bachelet! Dos hechos marcarán la historia política de este siglo: que por primera vez una mujer llegó a la presidencia y que también una mujer fuese la encargada de entregar democráticamente el gobierno a la derecha después de estar 52 años fuera del ejecutivo. Lo anterior demuestra que hoy no basta con popularidad y gabinetes expertos en política para tener éxito y hacer un buen gobierno. La ciudadanía votó por algo diferente: resultados, las cosas oportunas y bien hechas. Es probable que la centro izquierda con gabinetes menos "políticos", apoyándose en el conocimiento de los mejores y un estilo más ejecutivo -como el que nos anuncian- se hubiese mantenido en el gobierno.
La revisión y autocritica de las clásicas fórmulas de gobierno debe comenzar internamente en los propios partidos. En ellos abunda la dedocracia e inexperticia, a pocos importa los conocimientos y las competencias profesionales al momento de nombrar candidatos que incluso llevaban a algunos a inventarse títulos profesionales. Priman las lealtades a ultranza sobre las competencias profesionales y técnicas, como ocurre en el conglomerado de Escalona-Rossi, donde sus militantes desesperados reclaman democracia y nadie les escucha.
CONTINUARÁ...


