Confianza y foco en el proyecto: la lógica faltante en la relación ciencia y empresa
Hoy, cuando existe una diversidad de instrumentos y recursos del Estado que fomentan la articulación entre el mundo de la investigación y el de las empresas, faltan dos elementos clave: confianza y foco en el proyecto. por Alejandra Medina
En múltiples reuniones me ha tocado escuchar, por un lado, que los estudios e investigaciones no responden a lo que las empresas necesitan y, por el otro, que a las empresas no les interesa invertir en estudios de largo aliento que dicen relación con su crecimiento y desarrollo.
Sin embargo, existe el diagnóstico compartido de que muchas de las brechas de competitividad de los sectores productivos de la región se abordan con investigación: investigaciones sobre cómo se comporta el medio donde se desarrollan las actividades productivas; o bien estudios sobre cómo producir nuevas especies, para diversificar la acuicultura; identificar los atributos nutricionales de la carne que se produce en la Región y que la distingue de la producida en otras partes del mundo. En fin, la lista es larga y crece cada vez que se abren nuevos mercados y aumenta la competencia.
El Estado incentiva la asociatividad entre el mundo empresarial y el mundo de la ciencia con instrumentos y recursos. CONYCT a través del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y tecnológico – FONDEF- y CORFO la inmensa y compleja batería de instrumentos de INNOVA. En cuanto a los recursos, gracias al impuesto específico a la actividad minera que se destina a un Fondo de Innovación para la Competitividad, éstos no faltan.
Entonces, por qué no se ha resuelto este divorcio entre ciencia y empresa. El tema, a mi juicio, tiene que ver mucho más con la confianza, que con más instrumentos o recursos. Una definición de confianza dice: “suspensión temporal de la situación básica de incertidumbre acerca de las acciones de los semejantes; gracias a ella, es posible suponer un cierto grado de regularidad y predecibilidad en las acciones sociales, simplificando el funcionamiento de la sociedad”.
La confianza reduce el riesgo, permite establecer relaciones de mediano y largo plazo entre dos o más personas y además, las simplifica. Todos temas importantes considerando que los proyectos de investigación, en general, no dan frutos en el corto plazo, involucran a varios actores y consideran un grado de riesgo.
Sin embargo, en temas de confianza no estamos muy bien. En el último informe del Índice de Prosperidad Legatum, Chile se ubica en el lugar Nº 36 del ranking general, que considera a 104 países. Legatum es una organización internacional cuyo índice mide el nivel de riqueza y bienestar, sosteniendo que las naciones más prósperas del mundo no son necesariamente las que tienen un PIB alto, si no las que tienen además ciudadanos felices, saludables y con alto desarrollo de capital social. Chile alcanza la mayor valoración en este ranking en temas de institucionalidad democrática, seguridad y gobernabilidad (lugares 27 y 22), mientras que la valoración más baja es en capital social (lugar 85). Estamos dentro de los países más “desconfiados” del mundo, y en Latinoamérica sólo nos “gana” Perú.
Hay buenas experiencias que se han comenzado a desarrollar en la Región en materia de espacios para la construcción de confianzas. Seminarios de encuentro ciencia – empresa liderados por Universidades; Nodos Tecnológicos de CORFO, como el de repoblamiento, el Comité de Innovación de la Agencia Regional de Desarrollo Productivo e instituciones públicas y privadas cuyo objetivo es satisfacer las necesidades de investigación de las empresas, como Fundación Chile, el Cien Austral, AVS Chile o los futuros Centros de Excelencia, entre otras.
Ahora bien, la construcción de confianzas no es de un día para otro. Dicen que se necesitan siete juicios positivos para eliminar uno negativo. Por lo tanto, se requerirán al menos siete experiencias exitosas de trabajo conjunto para eliminar el juicio de que esta comunión entre ciencia y empresa no resulta. No es una tarea fácil, se presentan conflictos de liderazgo, de intereses, y, entre las mismas instituciones que desarrollan investigación, una larga historia de competencia por los mismos recursos.
En este camino todos los actores tenemos desafíos. Si el esfuerzo que hace el Estado se traduce en más, y cada vez más complejos, concursos e instrumentos, el resultado es el de un investigador diseñando un proyecto que se adapte al instrumento y buscando, en el último minuto, una carta de compromiso de una empresa. Por otra parte, si los empresarios exigen resultados de corto plazo y no comprometen cofinanciamiento, el resultado es proyectos de mala calidad o sin continuidad. Si el mundo científico no transparenta sus capacidades y competencias y se abre a trabajar en conjunto, eso se traduce en avances lentos y sin real impacto.
Si sólo consideramos lo que el Estado puede hacer, la propuesta es un cambio de foco. Concentrarse en valorar la confianza construida, en apoyar el proyecto común, cualquiera sea la forma que este tenga, y no en el concurso. Se trata de poner el incentivo en lograr llevar adelante un proyecto compartido, no en llegar a tiempo con un formulario completo. Esto en la práctica requiere simplificación de procedimientos, formularios únicos y liberación de plazos.
Entendemos que simplificar no es fácil, hay razones de transparencia, probidad y limitaciones de recursos humanos. Pero estamos en un momento en que las empresas de la Región necesitan con urgencia un salto en investigación e innovación para ser competitivas. Hay buenas experiencias comenzando y tanto investigadores como empresarios reconocen la necesidad de mejorar el trabajo conjunto. Tenemos que aprovechar y apoyar este buen contexto.
Si después de una tarea de largo aliento en el proceso de levantar el proyecto común, este grupo de actores se encuentra con que hay que adaptar lo diseñado a un formulario, reunir cartas que prueban esa confianza o que simplemente no hay concurso abierto para el proyecto que han diseñado, los ánimos irán decayendo, los liderazgos se diluirán y nos demoraremos mucho en lograr esos siete juicios positivos a favor de una alianza ciencia – empresa.
Sin embargo, existe el diagnóstico compartido de que muchas de las brechas de competitividad de los sectores productivos de la región se abordan con investigación: investigaciones sobre cómo se comporta el medio donde se desarrollan las actividades productivas; o bien estudios sobre cómo producir nuevas especies, para diversificar la acuicultura; identificar los atributos nutricionales de la carne que se produce en la Región y que la distingue de la producida en otras partes del mundo. En fin, la lista es larga y crece cada vez que se abren nuevos mercados y aumenta la competencia.
El Estado incentiva la asociatividad entre el mundo empresarial y el mundo de la ciencia con instrumentos y recursos. CONYCT a través del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y tecnológico – FONDEF- y CORFO la inmensa y compleja batería de instrumentos de INNOVA. En cuanto a los recursos, gracias al impuesto específico a la actividad minera que se destina a un Fondo de Innovación para la Competitividad, éstos no faltan.
Entonces, por qué no se ha resuelto este divorcio entre ciencia y empresa. El tema, a mi juicio, tiene que ver mucho más con la confianza, que con más instrumentos o recursos. Una definición de confianza dice: “suspensión temporal de la situación básica de incertidumbre acerca de las acciones de los semejantes; gracias a ella, es posible suponer un cierto grado de regularidad y predecibilidad en las acciones sociales, simplificando el funcionamiento de la sociedad”.
La confianza reduce el riesgo, permite establecer relaciones de mediano y largo plazo entre dos o más personas y además, las simplifica. Todos temas importantes considerando que los proyectos de investigación, en general, no dan frutos en el corto plazo, involucran a varios actores y consideran un grado de riesgo.
Sin embargo, en temas de confianza no estamos muy bien. En el último informe del Índice de Prosperidad Legatum, Chile se ubica en el lugar Nº 36 del ranking general, que considera a 104 países. Legatum es una organización internacional cuyo índice mide el nivel de riqueza y bienestar, sosteniendo que las naciones más prósperas del mundo no son necesariamente las que tienen un PIB alto, si no las que tienen además ciudadanos felices, saludables y con alto desarrollo de capital social. Chile alcanza la mayor valoración en este ranking en temas de institucionalidad democrática, seguridad y gobernabilidad (lugares 27 y 22), mientras que la valoración más baja es en capital social (lugar 85). Estamos dentro de los países más “desconfiados” del mundo, y en Latinoamérica sólo nos “gana” Perú.
Hay buenas experiencias que se han comenzado a desarrollar en la Región en materia de espacios para la construcción de confianzas. Seminarios de encuentro ciencia – empresa liderados por Universidades; Nodos Tecnológicos de CORFO, como el de repoblamiento, el Comité de Innovación de la Agencia Regional de Desarrollo Productivo e instituciones públicas y privadas cuyo objetivo es satisfacer las necesidades de investigación de las empresas, como Fundación Chile, el Cien Austral, AVS Chile o los futuros Centros de Excelencia, entre otras.
Ahora bien, la construcción de confianzas no es de un día para otro. Dicen que se necesitan siete juicios positivos para eliminar uno negativo. Por lo tanto, se requerirán al menos siete experiencias exitosas de trabajo conjunto para eliminar el juicio de que esta comunión entre ciencia y empresa no resulta. No es una tarea fácil, se presentan conflictos de liderazgo, de intereses, y, entre las mismas instituciones que desarrollan investigación, una larga historia de competencia por los mismos recursos.
En este camino todos los actores tenemos desafíos. Si el esfuerzo que hace el Estado se traduce en más, y cada vez más complejos, concursos e instrumentos, el resultado es el de un investigador diseñando un proyecto que se adapte al instrumento y buscando, en el último minuto, una carta de compromiso de una empresa. Por otra parte, si los empresarios exigen resultados de corto plazo y no comprometen cofinanciamiento, el resultado es proyectos de mala calidad o sin continuidad. Si el mundo científico no transparenta sus capacidades y competencias y se abre a trabajar en conjunto, eso se traduce en avances lentos y sin real impacto.
Si sólo consideramos lo que el Estado puede hacer, la propuesta es un cambio de foco. Concentrarse en valorar la confianza construida, en apoyar el proyecto común, cualquiera sea la forma que este tenga, y no en el concurso. Se trata de poner el incentivo en lograr llevar adelante un proyecto compartido, no en llegar a tiempo con un formulario completo. Esto en la práctica requiere simplificación de procedimientos, formularios únicos y liberación de plazos.
Entendemos que simplificar no es fácil, hay razones de transparencia, probidad y limitaciones de recursos humanos. Pero estamos en un momento en que las empresas de la Región necesitan con urgencia un salto en investigación e innovación para ser competitivas. Hay buenas experiencias comenzando y tanto investigadores como empresarios reconocen la necesidad de mejorar el trabajo conjunto. Tenemos que aprovechar y apoyar este buen contexto.
Si después de una tarea de largo aliento en el proceso de levantar el proyecto común, este grupo de actores se encuentra con que hay que adaptar lo diseñado a un formulario, reunir cartas que prueban esa confianza o que simplemente no hay concurso abierto para el proyecto que han diseñado, los ánimos irán decayendo, los liderazgos se diluirán y nos demoraremos mucho en lograr esos siete juicios positivos a favor de una alianza ciencia – empresa.
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Que cierto es lo que nos
Que cierto es lo que nos dice Alejandra, es algo muy recurrente no solo en lo que se refiere a empresa/investigación, sino a todo aquello que quiere resolver la investigación, existe una especie de querer investigar por investigar......Pero nadie le pone atención en este caso, a la Empresa y sus dolencia, se enfocan en investigar a ver si algo de ese conocimiento (acumulación de conocimiento)resuelve alguna falencia. Claramente esa no es la respuesta. La empresa tiene una visión de la realidad y la ciencia tiene otra visión de la realidad, pero la pregunta es donde se unen?, parte de esa respuesta se encuentra en el trabajo con las personas trabajo en equipo donde aprendan a conocerse y se complementen estas visiones y se unan en un objetivo común un lenguaje común que sea el problema o los problemas a resolver, y no al contrario investigar a ver que podemos resolver, sino detectar los problemas de los dolientes con los dolientes y de allí buscar las soluciones, este proceso de vinculación y trabajo con todos genera las confianzas y el conocernos, procesos fundamentales en un modo de resolver las cosas desde un enfoque distinto y más humano.
La confianza, bien se dice,
La confianza, bien se dice, se obtiene de poco en poco. Y una vez se pierde es muy difícil de recuperar. No solo propósitos comunes deben existir entre los diferentes actores para trabajar en un proyecto común, o en lo que es común de proyectos distintos. También se necesitan mecanismos eficaces de transparencia acerca del procedimiento y del comportamiento de los interlocutores. Esto implica acuerdo en cuanto a los estándares y seguimiento de un código de ética común. Uno de los mayores obstáculos para lograr confianza entre empresa privada y academia es que no existe plena claridad respecto de los objetivos comunes. Si la empresa privada hiciera claro que sus objetivo último, como institución social que es, no es el beneficio económico, sino el bienestar social, de manera que su operatividad pueda ser medida en su contribución para elevar los estándares que recoge el 'Índice de Prosperidad Legatum', al que se refiere Alejandra, creo que algo se ganaría en la búsqueda de objetivos comunes. Al tiempo, los académicos necesitamos hacer explícitos y visibles, los mecanismos por medio de los cuales integramos el interés publico en los procesos de generación de cocimientos e innovación.
He leído la interesante
He leído la interesante columna de Alejandra y cabe destacar en primer término su claridad para exponer los argumentos y la contundencia del fondo. En lo referido a éste, y estando muy de acuerdo con la autora, quiero hacer hincapié en que es fundamental poner los incentivos adecuados y donde corresponden. Por ejemplo, es urgente ir eliminando progresivamente las barreras para iniciar un nuevo proyecto o negocio. En el último índice de libertad económica elaborado por la Fundación Heritage hemos ido a la baja, debido mayormente a la burocracia existente para iniciar una empresa. Así, personas con muchas ganas de generar cosas nuevas o empresas con iniciativa para explorar nuevos mercados se "quedan en la casa" ante los altos costos que implica crear nuevos nichos. Ello sumado a una enorme fragilidad en nuestro sistema de Derechos de Propiedad Intelectual e Industrial hacen que las confianzas sean más difíciles de establecer entre investigadores y empresarios. En fin, queda camino por recorrer, pero lo importante es tener el horizonte claro: disminuir los costos de inicio y fortalecer la propiedad intelectual e industrial. Así, se podrá allanar el camino para fortalecer e incrementar la confianza necesaria en pos de trabajar en el proyecto común.
Muy interesante y lúcida
Muy interesante y lúcida columna de Alejandra Medina, bien documentado, y muestra conocer muy a fondo la realidad regional y apunta al clavo, tanto desde la perspectiva científica como empresarial. Ojalá se recojan sus sugerencias para que se tiendan los puentes y se creen las confianzas. Creo que el problema que presenta se puede extrapolar a todo el país. Le sugiero seguir escribiendo del tema, en diarios de alcance nacional también. Felicitaciones.
He leído con atención tu
He leído con atención tu columna.
Antes que nada, lo primero que quisiera poner en estado de relevancia es tu desempeño editorial pues denota una redacción consistente , fluida y clara. Bien por eso.
Yendo al tema de fondo, me parece muy bueno que toques estos temas, en especial el de la ?confianza? que a mi juicio es tan o más relevante que la relación empresa/investigación, etc. . Razón por lo que mi intervención la pondré más enfáticamente en comentar este acto humano, que no solo es propio de los humanos sino que también de buena parte del reino animal, en donde basta con ver como la manada confía en su líder, como la cría confía en su madre, como las organizaciones de abejas, hormigas trabajan en absoluta armonía y confianza de sostenerse unos con otros, y así lo han hecho por siglos por su propia sobrevivencia.
Gran tema es la confianza, que dicho sea de paso, e independiente de la definición que citaste en tu columna, suele ser tan simple como CREER o NO CREER. Casi un símbolo de culto que desde nuestros pueblos ancestrales se ha denominado FE, pero no hablo de esa fe ciega y religiosa de creer en lo que no se ve, sino que me refiero a la fe en lo que sí se ve pero no se cree. Ese acto de desconfianza que se tiene respecto del ser humano. Sí en esos que somos nosotros mismos, cuestión que desde tiempos inmemoriales ha resultado ser un estigma que ha marcado a fuego a muchas civilizaciones, y este último tiempo a actual sociedad, particularmente la occidental. Donde el omnipotente ?individualismo? da paso rápidamente al ?egoísmo? (su hermanastro), y desde ahí a su prima cercana la ?desconfianza?......... solo hay un paso, más bien sólo un abrir y cerrar de ojos.
Tal vez la solución al problema no está en los modelos ni en los convencionalismos tradicionales que puedan sugerir confiar bajo el solo argumento del interés económico (como suele suceder), sino que la solución real sea sobre la base del beneficio mutuo, esa simple y sencilla búsqueda del beneficio humano que en nuestra naturaleza primaria es tan puro, cordial y sano que nos lleva a creer y confiar tan profundamente como un niño frente a Dios (así dice al menos el canto de nuestra Violeta).
Lo que más me llamó la atención de tu columna fue esa parte en que dices: ?Si sólo consideramos lo que el Estado puede hacer, la propuesta es un cambio de foco.....?
Eso es casi como decir bienvenido el ?cambio? (Piñera).
También resulta notable y llama a la reflexión aquella afirmación que tu mencionas y en la que sostienes que deben existir siete juicios positivos para eliminar uno negativo...........Sinceramente creo eso es la pura y santa verdad. Tan cierta como decir que para olvidar un mal amor hay que pegarse siete buenas........farras.
Felicitaciones por tu columna. Sigue escribiendo.
Yarek
Comparto el planteamiento de
Comparto el planteamiento de Gonzalo entendiendo que todo pasa por un aspecto idiosinacratico el que tiene como base la educación.
Pero entiendo a la eduación, como algo que va más allá de lo meramente formativo, sino que como un componente fundamental para la creación del estado de una sociedad.
En este aspectonuestra sociedad carece de madurez o mejor dicho de "civilización". En donde todos sus componentes -me incluyo- muchas veces no estamos a la altura de lo que ello implica.
Como sociedad no sabemos transmitir bien el significado de conceptos tan básicos como el Asumir y Respetar, como parte de la dinámica de la vida diaria lo que tiene como efecto la confianza.
Por lo tanto, de ahí en adelante, es donde se debe tomar conciencia y actuar, generándo una base que sustente la confianza en nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Esta desconfianza, que plantea Alejandra en su columna como parte de la relación entre la ciencia y la empresa, se genera por el componente de que no se asume ni respeta empáticamente una visión que, simplemente, debiese ser común.
Buen punto. Creo que la
Buen punto. Creo que la actual crisis del salmón le mostró a la industria lo que puede provocar la ausencia de una mirada de largo plazo y de sustentabilidad. Por privilegiar lo que los economístas llaman las "cuasirrentas" en vez de la ganancia de largo plazo.
El divorcio universidad-empresa no sólo está en el ambito de la ciencia o de la innovación en productos y procesos, sino tambien en lo que se llama la T grande y la t pequeña, las innovaciones en el modelo de negocios, ejemplos hay muchos en los que el producto y la forma de producirlo no cambian, sino se innova en el plan de negocios con grandes éxitos.
Efectivamente el indice del Legatum nos muestra que las grandes brechas de Chile son dos: EDUCACION y CAPITAL SOCIAL.
O sea, si no somos capaces de generar una sociedad y una cultura en base a la confianza y al respeto, estamos sonados.
Y eso es el tremendo cambio: dejar de etiquetarnos para descalificarnos y ponernos una gran etiqueta llamada Chile.
Un muy buen artículo. Se
Un muy buen artículo. Se tocan varios temas, pero yo quiero profundizar sobre las confianzas (o deconfianzas). Como se señalo, somo uno de los países más desconfiados del mundo; esto tiene mucho que ver con nuestra idiosincracia (no indio sincracia).
La construcción de confianzas es un proceso largo y a veces complejo, pero la destrucción de las confianzas es un proceso muy simple. Basta con no cumplir un compromiso y listo. Y sin confianza, obviamente, no puede haber consensos ni trabajo colaborativos, que está demostrado es lo que hoy día agrega valor.
Y aquí, a mi juicio, viene uno de los grandes defectos de los chilenos. El pedir y cumplir con lo pedido. Pero esto tiene muchos ámbitos:
1. El saber pedir: muchas veces lospedidos no son claros, por lo que el resultado no es lo esperado. Es algo fácil de solucionar si uno puede transmitir casi con peras y manzanas lo que le gustaría recibir.
2. Entender lo que me pidieron: esto está relacionado a saber escuchar. Muchas veces nuestra mente nos juega malas pasadas y transforma lo que nos piden en algo que a nosotros nos interesa o en algo que sabemos hacer. Pero dejamos de lado lo que realmente nos están solicitando.
3. El no saber decir NO. Muchas veces no tenemos las competencias, las herramientas o los recursos para realizar lo que nos solicitan, pero igual decimos que si.
4. La posibilidad de repactar: todos tenemos muchas cosas que hacer y a veces nos "cambian las reglas del juego". Ello implica que no podremos cumplir con algo acordado. Entonces, si la fundamentación es buena, debe existir la capacidad de repactar y esta capacidad debe ser bien utilizada.
5. El feedback: no sabemos dar ni solicitar feedback sobre si lo que acordamos fue lo solicitado. Muchas veces los feedback intermedios son muy buenos para corregir algunos puntos, siempre que esten en elmarco de lo acordado.
6. El trato a las personas: todo lo demás puede fallar si el trato que le doy a las personas no es digno ni respetuoso.
Para construir confianzas es muy bueno reconocer los logros de las personas. No cuesta mucho y tiene un efecto potente sobre la confianza.
Por último, este tema de las confianzas es un proceso continuo. Por eso yo prefiero denominarlo (re)construyendo confianzas.
Lo interesante del
Lo interesante del planteamiento tiene que ver con la necesidad objetiva y urgente de cambiar el foco del formulario al proceso. Esto es ni mas ni menos que construcción de un proyecto conjunto, en donde se pongan en linea las capacidades reales del mundo cientifico y las necesidades estratégicas objetivas de la empresa.
Otra barrera a superar son la existencia de Fondos Concursables diseñados por científicos, para cientificos y cuyos resultados son evaluados exactamente por el mismo mundo que los concede. Si la ID no esta al servicio de buscar mejores estándares de competitividad en campos aplicados, entonces es solo literatura.
Y para pocos.