Emprendedor en el Reloncaví
Casi a las 11.30 se acomoda en el anden correspondiente del terminal de buses de Puerto Montt, el minibus hacia Río Puelo. Marcelo Nail, se apresura para subir las cajas de mercadería que debe llevar a su local comercial. Ese día madrugó para venir desde Cascajal hacia Puerto Montt para hacer las compras, este es su viaje de regreso. Acomodado en el último asiento del pequeño transporte, entre cajas y bolsos, Marcelo lee, mira por la ventana y sonrie.
Hace años tomó la decisión de instalarse en Cascajal, entre Cochamó y Río Puelo, con un pequeño local de abarrotes. Podía trabajar en cualquier lugar, pero su madre-abuela estaba enferma y lo necesitaba cerca. El encontró la manera de cuidarla y a la vez, poder ganarse el sustento. Tras la muerte de su madre-abuela, su abuelo y su madre biológica, Marcelo encontró las fuerzas en la soledad de las coordenadas de Cascajal, frente al Estuario de Reloncaví y continuó la tarea comenzada, ésta vez para si mismo.
Cerca de tres horas de viaje, con stop en Puerto Varas, Ensenada, Cochamó y otros lugares en medio de la ruta, con el minibús escurriendo el agua de lluvia de los pasajeros que subieron en el camino y que van de pie porque no hay más asientos disponibles, pasajeros dispuestos a viajar de este modo, pues lo contrario sería no avanzar y seguir bajo la intensa lluvia.
El conductor sabe donde baja Marcelo Nail, y se detiene en la curva donde queda el local-casa. Entre Marcelo y don José Leiva (un vecino, que en esta zona significa vive a 15 minutos caminando) bajan la mercadería. En el local esperan proveedoras de kuchen y pescadores con la pesca del día, entonces este sencillo hombre se multiplica, atiende a los clientes, vende, compra, divide, pone la mesa, calienta agua, sonríe otra vez. Gran parte de su capital está en su calidez y perseverancia.
El trabajo lo sorprende hasta avanzada la tarde y sin almorzar todavía. Con visitas incluidas, se las arregla para preparar una merecida cena que cierra un esforzado día. Sin embargo, a las 7 de la mañana de día siguiente ya está preparando la salida a “domicilio” lo que significa atravesar el Estuario y llevar los pedidos a San Luis, Sotomó, Sotomó bajo, la isla Marimeli y la entrada en la boca del estuario.
La embarcación inicia temprano el recorrido con este emprendedor a bordo junto a colaboradores y pasajeros. Un hombre que asumió riesgos, se atrevió y emprendió en medio de los problemas, sin temor a las dificultades derivadas de la distancia o el tiempo. Marcelo coordina, apoyado por la modernidad de las comunicaciones, su arribo a las distintas playas, donde esperan por las mercaderías para la semana o el mes. Nunca se sabe cuando permitirá el tiempo atravesar nuevamente el Reloncaví.
Imágenes "Emprendedor del Reloncaví" (Slide)





