Delitos del cuerpo que matan pasiones: No apto para San Valentín

Desde el pútrido aliento de Clark Gable hasta las piruetas de la autofelación, pasando por la trabajosa historia del papel higiénico y la supuesta peluca que Cleopatra fabricó con vellos de su pubis para regalarle a su amado Marco Antonio.
Imagen de D Carrillo
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14 de Febrero, 2010 08:02
Nadie puede asegurar que la lectura de “El cuerpo y sus miembros”, de Isidoro Loi, no termine matando parte del romanticismo que, gracias a San Valentín, todo el mundo parece exudar por estos días.
No obstante, tampoco puede negarse que sus trescientas y tantas páginas vayan a sacar más de una carcajada a los desocupados lectores que se aventuren en su territorio.
Con destellos de la surrealista “Antología del humor negro” de Breton, mezclada con manuales más light de frases célebres, curiosidades o anecdotarios, este engendro libresco, editado por Grijalbo (Random House Mondadori en Chile), va desde lo más sublime a lo más mundano de nuestra animal humanidad.
Que el Nobel de Literatura Saul Bellow se casó a los 74 años con una alumna suya de apenas 31; que el galán de antaño Clark Gable tenía un aliento atroz por culpa de problemas estomacales, sinusitis, dientes postizos y tabaquismo, por lo cual Vivien Leigh detestaba besarlo durante la filmación de “Lo que el viento se llevó”; o que Humphrey Bogart tuvo que usar zapatos de plataforma en sus escenas con Ingrid Bergman en “Casablanca”…
Esas son algunas de las “pildoritas” que pueden encontrarse en “El cuerpo y sus miembros”, que se interna por diversos subtemas como Dormir, Higiene, Muerte o Sexo.
Este último asunto contiene algunos de los pasajes más curiosos, como el referido al autoerotismo, en donde se consigna una demostración de autofelación realizada por un enfermo mental en 1908. Se aporta el ilustrativo dato de que sólo tres de cada mil hombres tendrían la capacidad de ejecutar dicha pirueta.
No menos llamativa resulta la sacofricosis, definida como la restregadura deliberada de los genitales a través de un agujero en el bolsillo delantero del pantalón.
En cuanto a zonas como el pubis, Loi se solaza en anécdotas como la de la peluca de vello púbico que supuestamente Cleopatra le habría regalado al calvo Marco Antonio. Al final terminó en Roma, en la cabeza de algunos emperadores durante sus noches de juerga.
La historia del confort
Siguiendo con la historia, notable es su reseña sobre el papel higiénico, fracaso comercial en 1857 –ya que los retretes gringos se abastecían con diarios, revistas y panfletos, que además entretenían el trámite- y producto tachado de obsceno en la Inglaterra victoriana. Y es que el derrotero del “confort” –dicho en “chileno”- fue trabajoso, evolucionando desde las conchas o ramas de la Antigüedad, las esponjas empapadas en agua salada de los romanos, los desechos de lana y los trozos de encaje que usaba la realeza francesa del siglo XVIII.
A todo esto Loi agrega datos duros: el consumo promedio de papel higiénico en Estados Unidos es de más de 20 kilogramos al año. Además, el 77% de las personas se limpia mientras está sentada (encuesta de la Universidad de Alberta, Canadá)
“El cuerpo y sus miembros” se suma a una extensa lista de polémicos y vendedores títulos, como “La mujer” y “El matrimonio”, libros livianos y pintorescos en donde el ingenio y la irreverencia se toman la palabra.

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