Democracia de los Acuerdos: La invitación de Tatán que dejó sin palabras a la Concertación

La Concertación no acepta esta invitación. Los motivos por que no acepta son varios y quizás más extensos que los que mencionaré.Por Leticia Virot
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05 de Febrero, 2010 08:02
La democracia de los acuerdos ha sido la formula inicial elegida por Sebastián Piñera para sumar adherentes y fuerzas. En un intento de hacer gobierno con todos, sean o no personajes de la Concertación.
Por su parte la Concertación señala que no participará de esta Democracia de los Acuerdos, por tener insalvables diferencia de fondo y forma con el gobierno derecha que encabezará Piñera.
La idea de la Democracia de los Acuerdos no es de por sí una mala idea, pero si es una solicitud de apoyo a los que perdieron para que de alguna forma se hagan parte de un gobierno donde “se supone que lo vital es el bien del país”.
La Concertación no acepta esta invitación. Los motivos por que no acepta son varios y quizás más extensos que los que mencionaré.
Pero sin duda están relacionados con estas ideas generales:
• Ser oposición es lo que mejor sabe hacer la izquierda, participar de esta democracia de los acuerdos les resta identidad como oposición y peligran en minimizarse con el otro lado del poder político.
• Corren peligro de ser absorbidos por la cooperación a un gobierno que haría ilícita su génesis de oposición-por tanto no serian en 4 años más- una opción tan diferente.
• Perder el estigma de victimas, buenos contra malos, que ha redituado en la censura y crítica de la derecha de antemano a toda gestión de esta como gobierno.

• Peligroso es fortalecer una nueva forma de hacer política, donde los conglomerados pierdan su hegemonía de poder, los partidos sus cúpulas más duras. Peligro de dejar de ser oposición como razón vital de ser, funcionar u organizarse. Todo lo anterior es terreno inseguro.
Piñera es un hombre inteligente, conciente que salió electo sin tener una mayoría aplastante y sin un parlamento proclive a él. Sumar para Sebastián es poder llegar a gobernar avanzando y al mismo tiempo debilitando la oposición.
Esto sin desmedro que en esta iniciativa, la nueva forma y el intentar acceder al poder desde la democracia participativa es de por sí, "sumamente bueno para el país”. Por ello es que hoy el recién electo presidente de Chile, muy oportunamente considera incluso la opinión de los que no votaron por él.
¿Esto puede generar molestia en el electorado de Piñera? Sin duda que sí, pero si bien la gente del 51% voto por un cambio real, no es menos cierto que el 48% restante es un voto que esta dividido y segmentado bajo el movimiento meoista, y de las nuevas mayorías.
En tal escenario, si puede y si debe Piñera aunar criterios. Allí yace su destino en torno a si son 4 años de cambio real y el inicio de una derecha renovada en el poder por un periodo más largo al ya mencionado. ¿Finalizar transición, sumar voluntades, disminuir la oposición o todas las anteriores?

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5 Comentarios

Imagen de Tita

Ser oposiicón es propios de

Ser oposiicón es propios de los no ganadores. El gobierno de Aylwin se enfrentó a una oposición hasta con Picnochet en Londres.Además aylwin tuvo que lidiar con los militares que no podían perder la teta de una vaquita sin establo (no había parlamento cuando gobernó la derecha militar y civil).Muchas veces el primer gobierno debió transar

cosas, que el común de la gente no comprendió. Piñera cree que su

discurso sandinista, colombiano, va lograr convencer su demagogía. NO VA TENER QUE CUMPLIR CON NO MÁS DELINCUENTES, DEVOLVER EL 10 % DAÑO PREVISIONAL, UN MILLÓN DE EMPLEO.Para que democracia de los acuerdo si sus proyectos que envie al congreso son coherente y para gente que a pesar de traicionar a la concerta.. se beneficie. AHORA TIENEN GUITARRA, BANDOLEÓN, Y ACORDEON LA DERECHA Y LA OPOSICIÓN ES SIN ENTREGAR LA OREJA. SRTA. VIROT. HAGA SIEMPRE ANALISIS PROFUNDO PARA OPINAR CONCIENZUDAMENTE.

Imagen de Sebastian Winner

TODA UNA ESTRATEGIA QUE EL

TODA UNA ESTRATEGIA QUE EL SEÑOR PIÑERA ESA ACOSTUMBRADO HACER POR LA VIDA. SIN NADA MAS QUE DECIR LETY ( OSEA TENGO MUCHAS GANAS DE DECIR COSAS QUE SIN DUDA ME CENSURARAN)

Imagen de andres

muy bien....agudo analisis,

muy bien....agudo analisis, me gusto como se mostro el tema....

saludos cordiales señorita virot

Imagen de yenny klein a.

aparte de ladron, ma encima

aparte de ladron, mas encima es sinverguenza el sr. Piñera, como pretende gobernar con gente de la concertacion, si el mismo cuestionó y barrió el piso con toda la gente del gobierno, diciendo a los 4 vientos que son unos ladrones, flojos, sinverguenzas, coimeros etc. etc. etc. .... mi pregunta es como es que ahora busca concenso, para querer gobernar con gente de la concertación y querer AHORA buscar acuerdos de gobernabilidad y la democracia de los acuerdos, a quien quiere hacer tonto este tipo..

o se olvido que a la pobre BACHELET, la hicieron pedazos, los primeros 2 años de gobierno, sabiendo que ellos eran mayoria en ambas cámaras y con una brutal y asquerosa campaña de desprestigio hacia su gestión y como si fuera colmo se dan el lujo hasta de derrocarle a una ministra en ejercicio de sus funciones ( YASNA PROVOSTE) a quien quiere convencer de su transparencia y accion de blanca paloma, para que quiere HOY hacer llamados de acuerdos...

o será que esta asustado, primero porque no tiene idea como gobernar, segundo, porque la concertacion tiene mayoria en ambas cámaras y tercero, NO será que su miedo es el despertar de la verdadera oposición de izquierda qu va a tener que enfrentar...

porque no fue capaz de medir su lengua junto a sus seguidores, antes de provocar destrucción.... por favor sr. piñera, deje de hacer tonta a la gente y a la opinión publica, si ud. habló de mucha capacidad, deje de lado a la gente de la concertación y no ande poniendose parches antes de la herida y buscando concensos de acuerdos que ud. sabe que no ocurrirá.-

la concertación en OPOSICIÓN, es la verdadera oposición, cualquier error suyo, no se olvide que el monstruo esta a punto de despertar despues de 20 años y mas aun sabiendo que estan a punto de hacerle daño..

Imagen de Pedro Alvarado

Transcribo algunos párrafos

Transcribo algunos párrafos de Ascanio Cavallo sobre el tema, que de seguro nos ayudará a muchos a comprender el tema:

?Democracia de los acuerdos?: la frase mágica con que RN buscaba dejar atrás al pinochetismo intransigente, diferenciarse de la UDI y colaborar con el gobierno de Patricio Aylwin en 1992.

Eran otros tiempos. Pero es posible que sus protagonistas los recuerden como algunos de los mejores momentos de sus vidas políticas.

No es únicamente la nostalgia la que ha movido a Sebastián Piñera en su llamado a revivir la ?democracia de los acuerdos?.

En primerísimo lugar, el suyo es un esfuerzo por generar un clima político nuevo, que deje atrás el ambiente agresivo de la campaña y la sensación de shock que viven los que dejarán el gobierno. Es también un intento por modelar a su futura oposición, ofreciéndole un camino de competencia de baja intensidad. Y es igualmente un anuncio amable de que su estrategia de mediano plazo será la de dividir (?diferenciar?, dice uno de sus colaboradores más cercanos) a esa oposición entre moderados e intransigentes.

Pero 2010 no es 1992.

La ?democracia de los acuerdos? de hace 18 años no fue una solicitud del gobierno, sino una propuesta de la oposición. Quien la requería no era Aylwin, sino el partido dirigido por Jarpa y después por Allamand. A Aylwin le vino de perillas, porque sin ella no habría podido obtener algunos de los avances que fueron sustanciales para su gestión; pero el suyo era un gobierno dispuesto a romperse la crisma si se le negaba la sal y el agua. A Piñera también le vendría de perillas, pero su gobierno no corre ningún riesgo parecido.

¿Qué produjo, al fin, la ?democracia de los acuerdos? en los 90? Cuatro grandes reformas legislativas. A la reforma tributaria (Piñera y Matthei), la reforma laboral (Piñera y Manuel Feliú) y la capacidad de indulto presidencial (Jarpa y Alberto Espina) se opuso férreamente la UDI, que en su saber convencional todavía atribuye a esta última incluso el asesinato de Jaime Guzmán. En la cuarta reforma, la creación de los gobiernos regionales y la elección directa de los alcaldes, sí concurrió la UDI.

Sin esas cuatro reformas, Aylwin no habría podido resolver tres nudos centrales para su gestión: el ambiente de desequilibrio social, la liberación de los presos políticos y la expansión de los mecanismos democráticos. Pero esa misma oposición no dio sus votos ?sino hasta muchos años más tarde- para terminar con los senadores designados, con la inamovilidad de los comandantes en jefe, o con la legislación que amparaba las violaciones pasadas a los derechos humanos.

En otras palabras, la ?democracia de los acuerdos? tenía tantas virtudes como limitaciones, lo que expresaba también las limitaciones de las instituciones, los partidos y los individuos que fueron la pauta de la transición. Como acto político, era ocurrente y audaz, pero carecía de poder y de consenso interno. No habría sido posible sin la hegemonía relativa de RN sobre la UDI. Pero mientras el primer partido negociaba y se convertía en ?la llave de la transición?, el segundo elegía una línea testimonial de reforzamiento de su identidad. Veinte años después, la UDI es más fuerte que RN, aunque no tenga al Presidente.

Para Aylwin, el panorama institucional era un páramo, con el Estado semi-secuestrado con Pinochet y con la sociedad hundida por el miedo. Piñera no se encuentra con nada parecido.

Según el análisis de uno de sus asesores, todas las encrucijadas legislativas de gran envergadura quedaron resueltas durante los años de Bachelet. La enumeración es breve, pero contundente: la reforma previsional, que quitó el semblante grotescamente excluyente del sistema; la ley general de educación, que eliminó la explosividad de la LOCE; la modernización del Ministerio de Defensa, que creó un nuevo horizonte para las Fuerzas Armadas; el financiamiento permanente del Transantiago; y la creación del ministerio y la ley de bases del medio ambiente.

Negociado bajo el gobierno de Piñera, cualquiera de estos temas pudo ser un infierno. Pero ya están despejados. Quedan, quizás, el de la nueva generación de reformas laborales ?el campo donde la derecha suele tropezar- y el del perfeccionamiento del mercado de capitales ?donde la derecha se pone creativa.

Esto puede parecer sorprendente, pero es posiblemente que sea una de las claves del triunfo de Piñera: en los cuatro años pasados, la Alianza (después Coalición) aprendió a equilibrar un papel de oposición de boca dura, cargada de acusaciones y enojos, con una disposición más silenciosa a aceptar acuerdos políticos con el gobierno. Sin esos acuerdos, no se explica el éxito en estas leyes claves. La Concertación no se dio ni cuenta de que ganaba sus proyectos con la misma pala con que sus adversarios cavaban su fosa.

De aquí nace otra conclusión: la política chilena está en su punto más alto de sofisticación. Los díscolos, los testimoniales, los vociferantes, los ingeniosos, tienen poco espacio; los próximos meses pertenecen a los políticos más finos, a los que pueden mirar debajo del agua. Pero esto exige también mucha prudencia al nuevo gobierno. En los 90, Aylwin y sus ministros aceptaron de entrada dos cosas desagradables: que enfrentaban a una oposición poderosa y que no debían intentar jugarretas (Aylwin sólo se las hizo a Pinochet, nunca a los partidos opositores).

Para resucitar una política de acuerdos, no hay otra forma que dar cierta confianza a los interlocutores. Es una mala idea negociar un arreglín parlamentario con el PRSD Fernando Meza (y otro paralelo con su mentor, José Antonio Gómez) para convertirlo en el símbolo de la traición a tres días de la elección. Es una mala idea que el senador Allamand increpe al ministro Andrés Velasco por sus dichos sobre los negocios y un día después el abogado del Presidente anuncie que el dinero de la venta de Lan seguirá en sus manos, y peor idea que más tarde haya una corrección para volver al fideicomiso (entonces, lo primero, ¿era por si pasaba?). Es una mala idea cruzar la calle por donde no se debe. En general, todos los atajos son malas ideas.

Como Aylwin, Piñera se enfrentará a una oposición poderosa, y no ganará gran cosa si su natural esfuerzo por dividirla es áspero y estridente. Una segunda ?democracia de los acuerdos? requiere descubrir algún grado de urgencia en una sociedad que no parece tenerla. Nada fácil.

Ascanio Cavallo, La Tercera, enero de 2010.

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