Diarios Ciudadanos: una apertura al diálogo
Un espacio que se abre a una ciudad debe ser un espacio de respeto, de reflexión y de expresión abierta pero cuidadosa del decir de los demás.por Ciro Schmidt
Hace algunos días, después de enviar una reflexión sobre la necesidad de diálogo y de respeto entre las personas, me dediqué a leer el Repuertero, el que por diversos motivos hacía algún tiempo no me había dedicado a revisar
Mi sorpresa fue grande al notar algunos cambios. Y no me refiero con ello a cambios de diagramación o de contenido. Es cierto que se acercan las elecciones y algunos contendidos se repiten. También es cierto que en otras temáticas abundan en exceso reflexiones sobre ellas, como las que decían referencia a la estatua de Juan Pablo II. Pero no creo que eso sea problema especial.
Mi sorpresa dice referencia a los comentarios sobre diversos temas y en este caso particular a un trabajo sobre dicha estatua. Más allá del tema mismo, sobre el que no tengo interés en discutir, los comentarios sobre las diversas posiciones carecían de fundamentos, estaban evidentemente mal escritos, hacían referencias personales de mal gusto, establecían una especie de conversación entre dos personas que “se invitaban a “conversar en un café” ( lo cual ciertamente habría sido lo adecuado). Y esto no es la primera vez que sucede. Es por ello que me permito esta reflexión.
Un diario ciudadano en Internet busca dar posibilidades amplias de expresión a sus lectores y en ese sentido está abierto a todos, pero ello no disminuye la obligación que tienen los mismos, de participar en formas adecuadas.
Entre esas formas adecuadas están la exigencia de respeto, la apertura al diálogo, la capacidad de “escuchar” (de leer) lo que el otro quiere significar y de disentir, si ello es necesario, en forma educada.
Por lo mismo un diario de este tipo no significa, al dar espacio a sus lectores, cosa excelente, que todo esté permitido. No se trata con ello de establecer formas de censura, como alguno puede pensar a propósito de lo que escribo. O si se quiere hay una forma de ella que es la autocensura, que es la de aquel que se sabe capaz de dar opiniones, pero que al mismo tiempo tiene la capacidad de limitarlas en su forma al diálogo abierto con los demás.
Todo ello no sólo por respeto a los comentarios de otros sino a los lectores, que pierden todo interés, al intentar leer comentarios incompresibles, poco respetuosos, a veces tortuosos en su expresión. A lo más son objeto de lectura como parte de una anecdotario que al final resulta agotador y sin objeto y empobrece al articulista, se esté o no de acuerdo con él. La participación es necesaria y la apertura a los comentarios igual, pero guardando la discreción, la capacidad de reflexión sobre el tema y la apertura a al diálogo público.
Conviene recordar que este tipo de instancias, abiertas a la comunidad, y por lo mismo necesarias, son espacios públicos, que reflejan no sólo a la persona que escribe, sino muestran el rostro de una comunidad, en este caso de una ciudad. Y ello se refleja en la variedad, profundidad y riqueza de sus contenidos, pero también en los comentarios que a ellos mismos se hacen.
Usemos dignamente el espacio que se nos brinda y así animaremos a muchas otras personas a participar, sin temor, con sus reflexiones y comentarios que nos enriquecen a todos
Mi sorpresa fue grande al notar algunos cambios. Y no me refiero con ello a cambios de diagramación o de contenido. Es cierto que se acercan las elecciones y algunos contendidos se repiten. También es cierto que en otras temáticas abundan en exceso reflexiones sobre ellas, como las que decían referencia a la estatua de Juan Pablo II. Pero no creo que eso sea problema especial.
Mi sorpresa dice referencia a los comentarios sobre diversos temas y en este caso particular a un trabajo sobre dicha estatua. Más allá del tema mismo, sobre el que no tengo interés en discutir, los comentarios sobre las diversas posiciones carecían de fundamentos, estaban evidentemente mal escritos, hacían referencias personales de mal gusto, establecían una especie de conversación entre dos personas que “se invitaban a “conversar en un café” ( lo cual ciertamente habría sido lo adecuado). Y esto no es la primera vez que sucede. Es por ello que me permito esta reflexión.
Un diario ciudadano en Internet busca dar posibilidades amplias de expresión a sus lectores y en ese sentido está abierto a todos, pero ello no disminuye la obligación que tienen los mismos, de participar en formas adecuadas.
Entre esas formas adecuadas están la exigencia de respeto, la apertura al diálogo, la capacidad de “escuchar” (de leer) lo que el otro quiere significar y de disentir, si ello es necesario, en forma educada.
Por lo mismo un diario de este tipo no significa, al dar espacio a sus lectores, cosa excelente, que todo esté permitido. No se trata con ello de establecer formas de censura, como alguno puede pensar a propósito de lo que escribo. O si se quiere hay una forma de ella que es la autocensura, que es la de aquel que se sabe capaz de dar opiniones, pero que al mismo tiempo tiene la capacidad de limitarlas en su forma al diálogo abierto con los demás.
Todo ello no sólo por respeto a los comentarios de otros sino a los lectores, que pierden todo interés, al intentar leer comentarios incompresibles, poco respetuosos, a veces tortuosos en su expresión. A lo más son objeto de lectura como parte de una anecdotario que al final resulta agotador y sin objeto y empobrece al articulista, se esté o no de acuerdo con él. La participación es necesaria y la apertura a los comentarios igual, pero guardando la discreción, la capacidad de reflexión sobre el tema y la apertura a al diálogo público.
Conviene recordar que este tipo de instancias, abiertas a la comunidad, y por lo mismo necesarias, son espacios públicos, que reflejan no sólo a la persona que escribe, sino muestran el rostro de una comunidad, en este caso de una ciudad. Y ello se refleja en la variedad, profundidad y riqueza de sus contenidos, pero también en los comentarios que a ellos mismos se hacen.
Usemos dignamente el espacio que se nos brinda y así animaremos a muchas otras personas a participar, sin temor, con sus reflexiones y comentarios que nos enriquecen a todos
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.



Ciro Recuerdo bien la nota a
Ciro
Recuerdo bien la nota a la que te refieres, y me quedo la misma sensación que a ti en relación a los comentarios o posteos.
Pero como en más de una ocasión he tenido que pasar por la lectura de posteos que atacan a la persona con lo que venga, mentiras incluidas?me doy cuenta que para algún tipo de personas este es un espacio para sacar su ira, o su resentimiento.
Coincido en que lo anterior baja el nivel del dialogo, de hecho evita que se genere..Pero como esto es nuevo, y la libertad de expresión a veces no es tomada muy enserio, quizás con el tiempo, esos hechos no se den.
La tolerancia y el respeto por lo que el otro dice, así no me guste, es un ejercicio difícil, mas cuando se puede escribir escondido en el anonimato para insultar a otros..
Estimado, concuerdo contigo en absoluto, estos modos solo contribuyen a rebajar el nivel del debate, a disgregarlo, y hasta a cansar a los que intentan hilar ideas mas concretas.
Un abrazo afectuoso Ciro