Muerte de un antropólogo
Hace treinta años casi nadie sabía lo que hace un antropólogo. Hoy día tampoco. Quizás no haya que estudiarla, sino sólo vivirla. Es también un triunfo para Claude Levi-Strauss. por Clemente Riedemann
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Imagen Portada Pablo Secca
Hasta para morir fue estructurado Claude Levi-Strauss. Justo el Día de Difuntos y cuando estaba a punto de cumplir 101 años de vida. Pero cabe señalar que su idea de estructura no nació en los laboratorios de las academias, sino entre los indígenas del Mato Grosso brasileño, en contacto directo con una vida muy diferente a la de su contexto original, Bélgica primero y Francia después.
Nacido en Bruselas en 1908 e hijo de padres judeo-franceses, Lévi-Strauss fue uno de los intelectuales más influyentes y conocidos del siglo pasado en las ciencias sociales. Dedicó gran parte de su vida a explicar el mundo desde la antropología y la filosofía.
Con la muerte de Levi-Strauss el mundo intelectual pierde a uno de los grandes pensadores del siglo XX. El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, lo definió como “un humanista infatigable y un gran científico, siempre abierto al mundo, que creó la antropología moderna e hizo crecer la reputación de las ciencias humanas y sociales a su punto más alto".
Por su parte, el director general de la UNESCO, Koïchiro Matsuura, calificó la muerte del científico como una pérdida para la humanidad, y el ministro de Cultura francés, Frédéric Mitterrand, señaló que seguirá siendo una referencia: "Nos enseñó a ver, a observar y a escuchar", Justo lo que ahora casi nadie tiene tiempo de hacer, abrumados como estamos con la vorágine de información que no alcanzamos a procesar, ni valorar.
Lévi-Strauss revolucionó la antropología con sus teorías y métodos de trabajo y dedicó toda su vida a la investigación de civilizaciones. Con sus libros, influyó no sólo en la antropología, la investigación de religiones y mitos, sino también en la filosofía y la historia. Su libro más conocido, Tristes trópicos, publicado en 1955, apareció en tiempos de descolonización, donde apostó pioneramente por la revalorización de los llamados "pueblos primitivos".
“Mi vocación de antropólogo nació de un telefonazo”-señaló Levi-Strauss en una entrevista. Marcel Mauss y su equipo reclutaban entre los licenciados en filosofía a gente que quisiera trabajar en el recién creado departamento de Etnografía, una ciencia que acababa de adquirir rango universitario en Francia, hacia 1933. “Tenía ganas de descubrir el mundo. Y de ahí que aceptase un puesto en la Universidad de São Paulo y comenzase mis viajes de etnólogo”.
Esa decisión por trasladarse a Sudamérica, cabe señalarlo, provocó un remezón en la mente del intelectual europeo. Su encuentro con los indígenas latinoamericanos iluminó en él una nueva manera de pensar la cultura y determinó su destino como intelectual. Para tenerlo presente en nuestro Chile, que presume de moderno, pero donde aún se estigmatiza y se excluye, incluso desde el estado.
En Tristes trópicos, Lévi-Strauss recoge sus experiencias vividas entre 1935 y 1939 con las tribus del Mato-Grosso, en Brasil, donde escribe aseveraciones tan contundentes como “la humanidad se instala en la monocultura; se dispone a producir civilización en masa, como cultiva la remolacha”. O sea, el presente, el hoy de nuestra civilización.
Tristes trópicos relata su único trabajo de campo, el resto de su ingente carrera la dedicó más a un trabajo teórico, siendo uno de los padres del estructuralismo en el campo de la antropología, aplicando, a grandes rasgos, los fundamentos del estructuralismo lingüístico de Ferdinand de Saussure. “Los únicos estructuralistas al lado de los cuales acepto figurar son Émile Benveniste y Georges Dumezil”, dijo en alguna ocasión.
Hace treinta años casi nadie sabía lo que hace un antropólogo. Hoy día tampoco. A pesar que este es un tiempo para la integración, las interrelaciones, las visiones de contexto, la identificación de la hebra de sentido que une todas las cosas del mundo. Como la evolución, el estructuralismo es hoy constituyente de realidad. Quizás no haya que estudiarla, sino sólo vivirla. Es también un triunfo para el pensador belga/francés.
Vivió tantos años que muchos pensaban que ya se había muerto. Su pensamiento se hizo tan célebre que nadie pensaba en su persona. Murió en silencio. Es el destino de un verdadero intelectual. Levi-Strauss habría cumplido 101 años de vida el 28 de noviembre. Prefirió el Día de Difuntos para cerrar los ojos y los oídos.
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Claude Lévi Strauss dijo
Claude Lévi Strauss dijo algo que leí hace décadas.Sus dichos estaban insertados en el contexto de un trabajo de estudio del mercado moderno y sus métodos? .Me sorprendió ver una nota sobre el aquí, gracias Clemente
Claude aseguraba que:-?La función primaria de la comunicación escrita es facilitar el sometimiento.?
"Cuando nací, había mil
"Cuando nací, había mil millones de hombres sobre la Tierra y, cuando entré en la vida activa, después de la titulación (en 1931), había mil 500 millones; son seis mil millones ahora, y serán ocho o nueve mil mañana. Este mundo ya no es el mío". Conmovedoras palabras las de Levi-Strauss, por lúcidas y terribles.
Esta nota es un descanso entre tanta contingencia y banalidad, gracias.