Chao Bush, Hola Obama: De la política del miedo a la renovación de la Esperanza
La era de Bush llegá a su fin y abandona el gobierno por la puerta trasera, luego de provocar, por su inacción temprana la peor crisis económica de la historia reciente.Por Andres Schuschny
Hoy asume la presidencia Barack Obama. Es un día histórico. Tal vez un punto de inflexión. Durante la última década los sueños de otra humanidad posible quedaron enterrados por el desconcierto y el miedo. Esa humanidad que se había despertado durante los años noventa desde la administración de Bill Clinton y Al Gore y que con cierta sorpresa se abrió a la revolución de la conectividad al ser arte y parte de la explosión de Internet como EL medio de comunicación por excelencia, el que resultó en protagonista en la última elección en los Estados Unidos.
Durante una década vivimos las atroces consecuencias de la política del miedo, esa manera de entender la sociedad en la que los discursos no enfatizaban la promesa de un futuro mejor, sino que profetizaron el catastrofismo y recurrieron a la seguridad sobre la base del temor, como eje motivador del apoyo incondicional so pretexto de las amenazas externas, siempre difusas.
La política del miedo, inspirada desde la Universidad de Chicago por el filósofo Leo Strauss buscó durante la última década re-instaurar el mito (norte)americano inspirando a los neocons que hicieron y deshicieron a su voluntad utilizando el discurso de la seguridad como excusa perfecta cuando se requería la justificación de todo tipo de actividades que, desde aquí, nunca parecieron justificables. Torturas, guerras, golpes de estado, invasiones, estrangulamiento económico de países y gobiernos adversarios, campañas mediáticas contra ellos, etc. fueron el repertorio usual de la época, contribuyendo a sembrar a lo largo y ancho del mundo resentimiento y odio como nunca antes en la historia del planeta.
La era de Bush llegá a su fin y abandona el gobierno por la puerta trasera, luego de provocar, por su inacción temprana (”defendiendo el libre mercado”), la peor crisis económica de la historia reciente, cuyas consecuencias aún no vislumbramos claramente.
Durante una década vivimos las atroces consecuencias de la política del miedo, esa manera de entender la sociedad en la que los discursos no enfatizaban la promesa de un futuro mejor, sino que profetizaron el catastrofismo y recurrieron a la seguridad sobre la base del temor, como eje motivador del apoyo incondicional so pretexto de las amenazas externas, siempre difusas.
La política del miedo, inspirada desde la Universidad de Chicago por el filósofo Leo Strauss buscó durante la última década re-instaurar el mito (norte)americano inspirando a los neocons que hicieron y deshicieron a su voluntad utilizando el discurso de la seguridad como excusa perfecta cuando se requería la justificación de todo tipo de actividades que, desde aquí, nunca parecieron justificables. Torturas, guerras, golpes de estado, invasiones, estrangulamiento económico de países y gobiernos adversarios, campañas mediáticas contra ellos, etc. fueron el repertorio usual de la época, contribuyendo a sembrar a lo largo y ancho del mundo resentimiento y odio como nunca antes en la historia del planeta.
La era de Bush llegá a su fin y abandona el gobierno por la puerta trasera, luego de provocar, por su inacción temprana (”defendiendo el libre mercado”), la peor crisis económica de la historia reciente, cuyas consecuencias aún no vislumbramos claramente.
Llega Barack Obama, llega lo nuevo. El primer presidente de color de la historia de Estados Unidos. Todo un símbolo de la superación de un grupo alguna vez oprimido. El mundo no le dará un cheque en blanco pero sí la potencia de la esperanza renovada.
Vía http://humanismoyconectividad.wordpress.com/
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