Un desafío para la primera mujer al mando de Chile: No hay reforma sin acceso a la justicia
ESCRITO POR Marisol Turres Cada año ,en el marco de celebración del Día Internacional de la Mujer me pregunto cuáles han sido los avances y los espacios y derechos por conquistar.
Hemos sido testigos de importantes reformas en materia judicial, cuyo principal objetivo ha sido agilizar los procesos. La Reforma Procesal Penal, creó nuevas instituciones, el Ministerio Público, órgano que representa el interés del Estado en la persecución punitiva, y la Defensoría Penal Pública, que defiende de los derechos de los imputados.
Posteriormente se reformó la justicia de familia, con un nuevo procedimiento oral, más rápido en su diseño, pero con un presupuesto bastante menor, por lo que la falta de jueces y de funcionarios ha generado una gran frustración en las madres que recurren con mayor frecuencia en busca de alimentos para sus hijos o de protección cuando son víctimas de violencia intrafamiliar.
Finalmente, la reforma laboral, debía entrar en vigencia en marzo de 2007, pero fue postergada antes de generar un nuevo colapso judicial con la consiguiente frustración para los trabajadores, porque al igual que con los tribunales de familia, existían errores de diagnóstico y bajo presupuesto. Hoy tramitamos en el Congreso, un proyecto que aumenta el número de jueces y de funcionarios.
No obstante las bondades de estas reformas, éstas adolecen del mismo mal, han establecido nuevos procedimientos y derechos, pero su efecto es menor al no existir un nuevo sistema de asistencia jurídica que garantice el acceso a un abogado para cada persona que no pueda procurárselo por si mismo.
En efecto, en la reforma procesal penal las víctimas de los delitos no tienen garantizada su representación y defensa; en materia de familia, las mujeres concurren solas a enfrentar a un demandado que por regla general sí tiene abogado patrocinante, y los trabajadores tendrán un nuevo sistema procesal, faltos de representación judicial.
En la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia y en la sala de la Cámara de Diputados he insistido permanentemente en que no bastan estas reformas sin abogado para los más necesitados.
Frente a todo eso, espero que la presidenta Bachelet enmiende su rumbo y sea recordada como la mujer que no sólo se preocupó, sino que se ocupó de que cada persona de escasos recursos tenga no sólo mejores derechos en el papel, sino que se le garantice su acceso a la justicia, modernizando las actuales Corporaciones o creando un nuevo sistema de asistencia jurídica y social.
Posteriormente se reformó la justicia de familia, con un nuevo procedimiento oral, más rápido en su diseño, pero con un presupuesto bastante menor, por lo que la falta de jueces y de funcionarios ha generado una gran frustración en las madres que recurren con mayor frecuencia en busca de alimentos para sus hijos o de protección cuando son víctimas de violencia intrafamiliar.
Finalmente, la reforma laboral, debía entrar en vigencia en marzo de 2007, pero fue postergada antes de generar un nuevo colapso judicial con la consiguiente frustración para los trabajadores, porque al igual que con los tribunales de familia, existían errores de diagnóstico y bajo presupuesto. Hoy tramitamos en el Congreso, un proyecto que aumenta el número de jueces y de funcionarios.
No obstante las bondades de estas reformas, éstas adolecen del mismo mal, han establecido nuevos procedimientos y derechos, pero su efecto es menor al no existir un nuevo sistema de asistencia jurídica que garantice el acceso a un abogado para cada persona que no pueda procurárselo por si mismo.
En efecto, en la reforma procesal penal las víctimas de los delitos no tienen garantizada su representación y defensa; en materia de familia, las mujeres concurren solas a enfrentar a un demandado que por regla general sí tiene abogado patrocinante, y los trabajadores tendrán un nuevo sistema procesal, faltos de representación judicial.
En la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia y en la sala de la Cámara de Diputados he insistido permanentemente en que no bastan estas reformas sin abogado para los más necesitados.
Frente a todo eso, espero que la presidenta Bachelet enmiende su rumbo y sea recordada como la mujer que no sólo se preocupó, sino que se ocupó de que cada persona de escasos recursos tenga no sólo mejores derechos en el papel, sino que se le garantice su acceso a la justicia, modernizando las actuales Corporaciones o creando un nuevo sistema de asistencia jurídica y social.
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Una injusticia que por la
Una injusticia que por la que debemos luchar todos. Que locura pensar que el gobierno defienda y proteja siempre al agresor y no al agredido.
Pero así es ... una LOCURA.